La reserva que une Cádiz y Marruecos reúne una singular biodiversidad
La RBIM, entre Andalucía y Marruecos, reúne una gran diversidad de cetáceos, tortugas y mamíferos en el entorno del Estrecho.
La Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo (RBIM), declarada por la UNESCO en 2006, conecta espacios protegidos de Andalucía y Marruecos a través del corredor marino del Estrecho de Gibraltar. El enclave, que incluye sierras, bosques, ríos, costas y fondos marinos, comparte un patrimonio natural entre dos continentes.
Un cuaderno de campo recoge algunas de las especies más características y fáciles de observar en ambos lados del Estrecho. Entre ellas figuran varios cetáceos, como el cachalote, el calderón común, el delfín común, el delfín listado, el delfín mular, la orca y el rorcual común.
El Estrecho es zona residente o de paso para distintas especies. El calderón común, el delfín listado y el delfín mular tienen presencia residente, mientras que la orca es semirresidente y el rorcual común utiliza este corredor durante sus desplazamientos migratorios. La interacción del delfín común con distintas artes de pesca ha contribuido a su disminución en el Mediterráneo, donde su población está catalogada como vulnerable.
La tortuga boba es la tortuga marina más abundante del Estrecho y el Mediterráneo. Es una especie migratoria que anida en playas arenosas y puede poner entre 80 y 120 huevos, que se incuban durante unos 50 días.
El documento también repasa mamíferos terrestres como la comadreja, la garduña, la gineta y el macaco de Berbería. Algunas especies tienen una presencia diferenciada: la garduña aparece solo en la zona andaluza de la reserva, mientras que el gato montés africano y el lobo norteafricano se localizan únicamente en la parte marroquí. El macaco de Berbería, especie catalogada «en peligro» por la UICN, se distribuye por el norte de África y Gibraltar.
Información elaborada a partir de Europa Sur.