Dos años después de la dana, los psicólogos siguen tratando secuelas en la zona cero, también en Catarroja
Dos años después de la dana, los psicólogos siguen tratando secuelas emocionales en la zona cero, con atención en La Fe y referencias a Catarroja.
Dos años después de la dana de 2024, la salud mental de muchos afectados sigue resintiéndose. Según el texto de Las Provincias, en la provincia de Valencia se atendieron 117.000 personas por casos de salud mental durante 2025, y los psicólogos continúan tratando a pacientes de la zona cero con secuelas de la riada. Las alertas rojas recientes y las inundaciones de este mes en La Safor y La Marina han reactivado en algunos de ellos cuadros de depresión, ansiedad o estrés postraumático.
Catarroja aparece de forma destacada en el reportaje. Su núcleo de población forma parte del departamento de salud de La Fe, que atiende también zonas como Albal, Massanassa, Silla, Beniparrell y Alcàsser. La psicóloga clínica Ana Sabater recuerda que acudió a Catarroja al cuarto día de la dana, trasladada en ambulancia porque no se podía acceder por carretera, y que al principio la atención se prestó en un centro de salud de campaña en La Florida, ya que el centro de salud mental había quedado arrasado.
Según Sabater, en aquellos primeros días predominaban el insomnio, la ansiedad y el shock de vecinos que no sabían dónde acudir, así como pacientes previos que habían quedado aislados en sus casas. Después se organizaron grupos de tratamiento y terapias individuales, entre ellos grupos de duelo y de trauma o trastornos adaptativos, para personas que habían perdido familiares, viviendas y pertenencias.
La atención se centralizó más tarde en la biblioteca municipal de Albal, sede provisional del departamento de salud mental de La Fe, donde según el texto se trataron más de 1.800 pacientes en algo más de un año. El director general de Salud Mental y Adicciones, Bartolomé Pérez, ha señalado que los casos graves de estrés postraumático diagnosticados fueron bastante menos de los previstos inicialmente, aunque la psicóloga matiza que los cuadros de ansiedad y depresión fueron los más comunes.
El psicólogo Joel García Torres explica que la dana fue un detonante que, en algunos casos, abrió heridas más profundas que requieren tratamiento a largo plazo. Según el especialista, el apoyo de los voluntarios que cruzaban el puente desde Valencia ayudó a amortiguar el impacto, y las aportaciones de Sabater y García Torres coinciden en que muchos pacientes de los pueblos afectados, también de Catarroja, siguen en seguimiento hoy.
Para los vecinos de Catarroja, el reportaje recuerda que las secuelas emocionales de la riada siguen presentes y que la atención psicológica sigue disponible en el sistema sanitario público.
Información elaborada a partir de Las Provincias.