El origen de la calle de La Pierna, en el centro de Córdoba, y sus leyendas
Origen del nombre de la calle de La Pierna en Córdoba, sus leyendas y el patrimonio de casas solariegas de la calle Barroso y su plazuela.
La calle Barroso, que parte de la plaza de San Juan y desemboca en la calle Ángel de Saavedra, frente al edificio de Vimcorsa, fue conocida durante mucho tiempo como calle de La Pierna. Su nombre actual se debe a Rafael Barroso y Lora, alcalde de Córdoba en 1869 y 1870, al que el Ayuntamiento dedicó la vía en 1896, poco después de su fallecimiento. Había nacido en una de sus casas, en el límite entre los barrios de la Trinidad y el Centro.
El antiguo nombre procede, según la explicación más prosaica, de un fragmento de una estatua romana: una pierna tallada en piedra caliza que apareció durante las obras de cimentación de una casa. Un vecino la colocó en un nicho de la fachada del número 4 y, desde hace décadas, la pieza se exhibe en el Museo Arqueológico de Córdoba. El callejón sin salida que parte de la calle Barroso conserva hoy el nombre de La Pierna y antes se llamó Pan y Conejo.
Como en tantas calles cordobesas, no faltan las leyendas. Una cuenta la historia de una joven aficionada a cotillear sobre sus vecinos que, tras un gran susto, abandonó la costumbre y quedó sin una pierna, la que durante años estuvo en la hornacina. Otra narra la de una mujer orgullosa que maltrató a su padre por ser pobre y que, tras darle un puntapié en una discusión, vio cómo esa pierna se convertía en piedra al ser maldecida por su progenitor.
Más allá de las leyendas, la calle conserva un notable patrimonio de casas solariegas. Desde la plaza de San Juan se llega a la entrada lateral de la iglesia de San Juan y al colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Unos metros más adelante la vía se ensancha en una pequeña plazuela, conocida con distintos nombres a lo largo del tiempo: plazuela del Hospital de San Jacinto, plazuela de la Tercia, por la bodega del Cabildo que ocupaba la antigua iglesia del hospital, o plazuela de los Velasco.
En esa plazuela destaca la casa solariega de los Velasco, del siglo XVI, con balcón con escudos familiares y un ajimez en esquina con las armas de esta familia, que participó en la conquista de Córdoba. También está la llamada Casa del Aceite, con una fachada restaurada, y algunas de estas casas han sido reconvertidas en establecimientos de hostelería y despachos profesionales.
Información elaborada a partir de Diario Córdoba.