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El padre de un joven donostiarra muerto en un accidente pide que el conductor cumpla la condena en prisión

El Supremo confirma la condena de cinco años y un día al conductor drogado que causó la muerte de un joven donostiarra en Olague en 2020.

Redacción automática · Donostia-San Sebastián 3 min de lectura

La familia de Mikel Manzano Altuna, un joven donostiarra de 21 años que murió en un accidente de tráfico ocurrido el 11 de enero de 2020 en la N-121-A, a la altura de Olague (Navarra), ha visto cómo el Tribunal Supremo desestimaba el último recurso del conductor que causó el siniestro. Según el auto judicial, el hombre conducía un todoterreno bajo los efectos de un elevado consumo de anfetaminas y se quedó dormido. En el accidente murió también su amigo Xabier Taberna, un igantziarra de 19 años.

El padre de la víctima, también llamado Mikel Manzano, asegura que «nadie nos va a devolver vivo a nuestro hijo», pero que la familia quería terminar el proceso judicial y confirmar la sentencia de cinco años y un día de prisión dictada por la Audiencia de Navarra y ratificada después por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra. La resolución del Supremo, que ya es firme, confirma la pena de privación de libertad por un delito de conducción bajo influencia de drogas, en concurso con dos delitos de homicidio por imprudencia grave y tres de lesiones por imprudencia grave, ya que también resultaron heridas otras tres personas.

Manzano explica que el tribunal tardó más de tres años en dictar sentencia y que la familia conoció la resolución la semana pasada, cuando su abogado le comunicó la noticia por teléfono. Aunque seguirán recordando a su hijo cada día, el fallo les permite cerrar el procedimiento judicial, y ahora esperan que la condena se ejecute. «Queremos que cumpla la pena que le corresponda, aunque sea un mes», afirma, y añade que no busca venganza.

En primera instancia se retiró al condenado el permiso de conducir de por vida, pero la pena se moderó después a ocho años sin carné, extremo que también ha mantenido el Supremo. El padre se muestra partidario de retirar el carné de por vida a quienes causen accidentes conduciendo bajo los efectos del alcohol o las drogas, y pide sensibilizar sobre los peligros de ponerse al volante bajo sus efectos.

Según la sentencia, el condenado, que tenía dos denuncias previas por dar positivo en drogas al volante, consumió anfetaminas la noche anterior al accidente, en una dosis que un estudio forense considera comatosa-letal para alguien no familiarizado con la sustancia. Además, no descansó esa noche y fue escribiendo mensajes de WhatsApp poco antes de la colisión, cuando varios conductores vieron su vehículo dando bandazos. El tribunal concluye que el accidente se debió a esas circunstancias y a la somnolencia del conductor.

La víctima residía desde hacía más de un año en Lesaka, compaginaba su trabajo en la empresa Salto de Oiartzun con sus estudios de Mecanotrónica en Don Bosco, en Errenteria, y era natural de Donostia-San Sebastián, por lo que el caso tiene especial impacto en la capital guipuzcoana.

Información elaborada a partir de El Diario Vasco.

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