El truco para conservar las hojas de ensalada crujientes durante semanas
Guardar la lechuga con papel absorbente en un recipiente hermético ayuda a controlar la humedad y mantener las hojas crujientes durante semanas.
Un sencillo método de conservación permite mantener las hojas de lechuga y otros brotes crujientes durante semanas: guardarlas en un recipiente hermético con papel absorbente, sin apretarlas y controlando la humedad.
Las hojas verdes continúan respirando después de ser cortadas. En una bolsa de plástico cerrada, la condensación queda atrapada y acelera el deterioro. Para evitarlo, se recomienda colocar una o dos hojas de papel de cocina en el fondo de un recipiente de cristal o de plástico rígido, añadir la ensalada sin presionarla y cubrirla con más papel absorbente antes de cerrar la tapa.
La lechuga no debe lavarse antes de guardarla. Es preferible limpiar únicamente la cantidad que se vaya a consumir en el momento. Si se trata de una pieza entera que necesita lavado, hay que secarla bien, incluso hoja por hoja, antes de introducirla en el recipiente.
También conviene revisar las hojas y retirar las que presenten tonos marrones, bordes reblandecidos o signos de oxidación. Una hoja deteriorada puede acelerar el mal estado del resto. Además, no se debe llenar el recipiente en exceso ni comprimir la ensalada, ya que podría liberar sus propios jugos y perder textura.
Si las hojas ya han empezado a ponerse mustias, todavía pueden recuperarse parcialmente. Para ello, deben sumergirse en un bol con agua helada y cubitos de hielo durante quince o veinte minutos. Después de ese tiempo, las células deshidratadas pueden absorber parte del agua y devolver cierta firmeza a la hoja.
El consejo, difundido por Noticias de Gipuzkoa, puede resultar útil también en los hogares de Donostia-San Sebastián para reducir el desperdicio de alimentos y conservar mejor las ensaladas.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.