Europa replantea su estrategia para reducir la dependencia tecnológica
La UE presenta un paquete de soberanía tecnológica ante su dependencia exterior y el retraso en semiconductores, innovación y financiación.
La Comisión Europea ha presentado un paquete de soberanía tecnológica que incluye una actualización del Reglamento de Chips, medidas para impulsar la nube y la inteligencia artificial, una estrategia de código abierto y una hoja de ruta para digitalizar el sector energético. La propuesta llega cuando Europa depende en más de un 70% de empresas estadounidenses para sus infraestructuras en la nube y mantiene una cuota aproximada del 9% en la producción mundial de semiconductores.
El Reglamento de Chips 1.0, en vigor desde 2023, fijó el objetivo de que la Unión Europea alcanzara el 20% de la producción mundial de microchips de vanguardia en 2030. Sin embargo, hasta ahora se han comprometido 52.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas, frente a los 86.000 millones previstos. La propia Comisión estimó en julio de 2024 que la cuota europea solo subiría hasta el 11,7%.
La actualización del reglamento fue presentada el 3 de junio de 2026 y deberá ser debatida por el Parlamento Europeo y los gobiernos de los Estados miembros. El proceso coincide con las negociaciones del presupuesto comunitario para 2028-2034, aunque la Comisión todavía no ha concretado cuánto dinero destinará a la estrategia europea de semiconductores.
El artículo señala que la Unión Europea no puede aspirar a replicar por completo todos los ecosistemas de fabricación de chips, debido a sus elevados costes y a la complejidad de las cadenas de suministro, desarrolladas principalmente en Asia. Como ejemplo español, el PERTE de Microelectrónica y Semiconductores partió con 12.250 millones de euros, pero hasta ahora se han resuelto ayudas directas por unos 2.513 millones, el 20,5% del presupuesto disponible.
Entre los retos pendientes figuran mejorar la transferencia de la investigación universitaria a las empresas, atraer talento especializado y aumentar la financiación privada. Las universidades registran el 10% de las patentes, pero solo un tercio se explota comercialmente; además, la industria calcula que necesitará contratar a más de 100.000 personas hasta 2030. El análisis afecta al conjunto de la Unión Europea y, por tanto, al marco tecnológico y económico en el que se desenvuelven Euskadi y Donostia-San Sebastián.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.