La IA gana terreno como confidente para los problemas de pareja
La IA se usa cada vez más para abordar problemas de pareja, pero los expertos alertan del riesgo de dependencia y aislamiento.
La inteligencia artificial generativa se utiliza cada vez más para consultar problemas emocionales y de pareja. Según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares del Instituto Nacional de Estadística, el 38 % de la población utiliza estas herramientas; un 30 % lo hace con fines privados, frente al 18 % en el trabajo y el 16,2 % para formarse.
La psicóloga María Padilla, de Capital Psicólogos, define esta disponibilidad como “accesibilidad emocional inmediata”. La IA está disponible a cualquier hora, permite repetir una preocupación sin mostrar cansancio y suele responder con un lenguaje amable y comprensivo. Además, escribir lo ocurrido puede ayudar a ordenar pensamientos y emociones antes de afrontar una conversación difícil.
Padilla advierte, sin embargo, de que la claridad de una respuesta no implica que el sistema conozca realmente a la persona ni su situación. La herramienta puede servir para separar hechos, interpretaciones y sentimientos, pero el riesgo aparece cuando se utiliza para obtener una validación constante o para que decida quién tiene razón o si conviene terminar una relación.
Investigaciones publicadas en 2025 por OpenAI y el MIT Media Lab analizaron cerca de 40 millones de interacciones, encuestas a 4.076 usuarios y un ensayo de cuatro semanas con 981 participantes. El uso emocional fue minoritario, aunque se concentró entre algunos usuarios intensivos. Un mayor tiempo diario de utilización se relacionó con más soledad, dependencia emocional, uso problemático y menor socialización, aunque los autores subrayaron que esta asociación no demuestra que hablar con una IA provoque soledad.
La especialista sitúa el límite en la función que la herramienta acaba cumpliendo. No es lo mismo ordenar lo que se siente para después hablarlo con la pareja que recurrir únicamente a la IA porque las conversaciones humanas resultan más incómodas. El problema comienza cuando consultar deja de ser una elección y se convierte en una necesidad para tranquilizarse, tomar decisiones o regular las emociones, una cuestión que también afecta a los usuarios de Donostia y del conjunto de Gipuzkoa.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.