Puente admite un fallo informático previo al choque del AVE en Urda, pero insiste en un error humano
Puente admite un fallo informático en LZB, pero atribuye el choque AVE-Iryo en Urda a una autorización irregular. Balance: 68 fallecidos y más de 50 heridos.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha explicado que el AVE que colisionó este miércoles contra un tren de Iryo detenido en Urda (Toledo) recibió autorización del centro de control de Adif para reanudar la marcha, pese a que había una señal roja y otro convoy por delante. Según su relato, la decisión se tomó tras un fallo informático que había provocado la detención automática de los trenes. En su comparecencia desde el centro de control de Adif en Atocha, Puente situó el balance que conocía en 68 fallecidos y más de 50 heridos, aunque advirtió de que esas cifras no son definitivas y remitió a los servicios de emergencia para su actualización. Expresó su solidaridad con las víctimas y sus familiares.
Según la cronología expuesta por el ministro, el accidente se produjo hacia las 8:53, cuando el tren de Renfe alcanzó al de Iryo prácticamente a la entrada de la estación de Urda, en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Puente situó el inicio de la incidencia alrededor de las 8:30, cuando un problema de comunicación entre ordenadores provocó la caída del sistema de seguridad LZB y la detención automática de los trenes del tramo afectado. Afirmó que esa primera respuesta de seguridad funcionó, ya que los convoyes quedaron parados y sus maquinistas se comunicaron con el centro de control.
De acuerdo con su explicación, hacia las 8:36 se autorizó al AVE accidentado a reanudar la marcha con normalidad, sin que se hubiera restablecido el LZB. Puente sostiene que esa autorización contravenía la reglamentación y los protocolos de Adif, porque el tren debía permanecer detenido y el circuito de vía estaba ocupado por el Iryo. Añadió que, si procedía autorizar algún movimiento, debía haberse hecho en las condiciones de la denominada marcha a la vista, que exige una velocidad que permita detenerse ante un obstáculo y fija un máximo de 40 kilómetros por hora.
El ministro indicó que el AVE recorrió unos 25 kilómetros antes del choque, pero reconoció que desconocía la velocidad que alcanzó. La cifra de 200 kilómetros por hora que mencionó corresponde a la velocidad que puede alcanzarse en ese tramo, no a una medición confirmada del impacto. Asimismo, señaló que todavía no podía precisar qué ocurrió en el centro de control entre la autorización y la colisión.
Preguntado por la persona que autorizó la reanudación, Puente confirmó que está identificada, aunque no facilitó su nombre, y subrayó que corresponde a la investigación determinar las responsabilidades. «Yo no he atribuido responsabilidades de momento a nadie. Eso es la investigación la que tendrá que hacerlo», afirmó. Ante una posible dimisión, respondió: «No estoy pensando en mí». Defendió la seguridad del sistema ferroviario español, aunque reconoció los límites derivados del material, la infraestructura y la actuación humana.
El accidente ha obligado a interrumpir la circulación entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía. Renfe ha activado su plan de asistencia a víctimas y familiares, y Adif ha habilitado puntos de atención en las estaciones de Madrid-Puerta de Atocha, Sevilla-Santa Justa, Córdoba-Julio Anguita y Málaga-María Zambrano. Para Granada, la noticia afecta de forma indirecta por la interrupción de la conexión ferroviaria con Andalucía, aunque el suceso se produjo en Castilla-La Mancha.
Información elaborada a partir de Granada Hoy.