Una tienda de ultramarinos de tres generaciones resiste en la Cuesta de Alhacaba del Albaicín
Sergio Zúñiga, tercera generación de una tienda de ultramarinos de la Cuesta de Alhacaba, resiste en el Albaicín granadino frente a supermercados y tiendas low
Sergio Zúñiga, tercera generación al frente de la tienda de ultramarinos 'Frutería y Comestibles Albayzín D. Z.', resiste en el número 19 de la Cuesta de Alhacaba, la empinada avenida que une la ciudad con el corazón del Albaicín. Según relata al medio Ideal, su clientela llega sobre todo a partir de la una del mediodía y por la tarde, entre las siete y las nueve y media de la noche, después de los quehaceres y el trabajo. Zúñiga afirma que hoy vender ya no es lo que era: «Antes se vendía y se ganaban sus dineros. Ahora ya no. Hay muchos supermercados de grandes firmas y muchos chinos por todos lados».
El comercio es uno de los pocos que quedan en una calle que antes estaba llena de talleres de orfebrería y artesanía, tiendas y bares familiares, como la antigua tasca del abuelo Julio. Según el propio Zúñiga, la actividad se ha concentrado en Plaza Larga y en las calles de alrededor, mientras que en la cuesta apenas sobreviven unos pocos negocios. Hace una década, el titular de la eléctrica Yudes ya advertía a este periódico de que solo quedaban dos tiendas en la vía.
Zúñiga reconoce que, al menos, no tiene competencia en el barrio: «Aquí en el Albaicín no tengo competencia. Si estuviera ahí abajo, ya ves si habría competencia». Sin embargo, subraya que el barrio carece de servicios cotidianos y que eso empuja a los vecinos a bajar al centro. Él mismo vive en el Zaidín y, según cuenta, no se mudaría al Albaicín.
La clientela también ha cambiado. Zúñiga describe un perfil de jóvenes que compran bebidas, snacks y chuches, y un flujo de turistas que, sobre todo en temporada alta, demanda agua y refrescos. Al mismo tiempo, mantiene la costumbre del fiado: los vecinos se llevan la compra y pagan después, a la semana o a final de mes, algo que, según el comerciante, también se va perdiendo en los barrios granadinos.
En cuanto al relevo, la mayor de sus tres hijos no quiere saber nada del negocio, pero el mediano, David, de 18 años, ayuda de vez en cuando. Si la tienda sigue abierta, serían cuatro generaciones al frente de este comercio familiar.
Información elaborada a partir de Ideal.