La inteligencia emocional docente impulsa la implicación escolar, según un estudio
Un estudio de la Universidad de Málaga relaciona la inteligencia emocional del profesorado con una mayor implicación del alumnado andaluz.
Un estudio de la Universidad de Málaga (UMA) relaciona una mayor inteligencia emocional del profesorado con un mayor compromiso académico del alumnado de Secundaria y Bachillerato en Andalucía. La investigación se basa en las respuestas de 518 estudiantes de entre 12 y 18 años de cuatro centros educativos andaluces.
El trabajo analiza la percepción del alumnado sobre la capacidad de sus docentes para reconocer y gestionar las emociones, resolver conflictos y atender sus necesidades. Cinco meses después, los investigadores comprobaron cómo esas percepciones se vinculaban con el entusiasmo, la dedicación y la implicación de los estudiantes en sus estudios.
Los resultados indican que el apoyo del profesorado desempeña un papel fundamental. Cuando los alumnos se sienten acompañados, escuchados y respaldados en el aula, tienden a mostrarse más conectados con las tareas escolares y a participar con mayor energía.
La investigación destaca que los docentes no solo transmiten conocimientos, sino que también actúan como referentes emocionales. Un profesor capaz de detectar la frustración, responder con empatía y gestionar de forma constructiva las situaciones difíciles puede contribuir a crear un entorno más cercano, justo y seguro.
El estudio, publicado en la revista European Journal of Psychology of Education, también observa que la propia inteligencia emocional del alumnado se relaciona con un mayor compromiso académico. Sus autores plantean reforzar la formación docente en competencias emocionales y desarrollar actividades de educación emocional para los estudiantes.
La investigación ha sido realizada por el grupo Applied Positive Lab de la UMA, con financiación de la Junta de Andalucía, la propia universidad, fondos europeos y apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Sus conclusiones pueden resultar de interés para los centros educativos de Guadalajara y del conjunto de Castilla-La Mancha, aunque el estudio se ha desarrollado en Andalucía.