Casa Mira, el turronero madrileño que endulza la Navidad desde 1842
Casa Mira, fundada en 1842 en la Plaza Mayor de Madrid, es una de las confiterías más emblemáticas de la capital y endulza cada Navidad.
Desde un humilde puesto de turrones en la Plaza Mayor en 1842 hasta convertirse en una de las confiterías más emblemáticas de Madrid, la historia de Casa Mira es la de un negocio familiar marcado por la tradición, el éxito y la excelencia artesanal. Su recorrido, que comenzó en el corazón del Madrid de los Austrias, sigue hoy endulzando cada año la Navidad de los madrileños.
El origen de la firma se remonta a aquel modesto puesto de turrones instalado en la Plaza Mayor, un enclave que por entonces reunía a vendedores y paseantes de toda la capital. Con el paso de las décadas, el negocio fue ganando prestigio entre los vecinos de la ciudad, hasta consolidarse como una referencia dentro del sector confitero madrileño.
Hoy, Casa Mira es considerada una de las confiterías más emblemáticas de la capital, un título que mantiene gracias a la combinación de recetas tradicionales y un trabajo artesanal que ha pasado de generación en generación. Su nombre está asociado a la temporada navideña, cuando sus turrones forman parte de la mesa de numerosas familias madrileñas.
Para los vecinos de Jijona - Xixona, que tienen en el turrón una de sus señas de identidad, la historia de Casa Mira resulta especialmente cercana. Ambas localidades comparten una tradición turronera que se ha transmitido durante generaciones, y la longevidad de este negocio madrileño es un buen ejemplo de cómo el oficio puede perdurar en el tiempo.