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José Carlos y Mónica, 33 años de amor ligados a la chimenea de La Misericordia

José Carlos y Mónica recuerdan en Málaga la historia de amor que dio nombre popular a la chimenea de La Misericordia.

Redacción · Málaga 2 min de lectura

La chimenea de la antigua fábrica de plomo de Los Guindos, en la playa malagueña de La Misericordia, conserva un lugar destacado en la memoria sentimental de Málaga por una historia de amor que comenzó en 1993. José Carlos Selva pintó entonces el nombre de Mónica Vallejo en lo alto de la estructura para pedirle perdón tras una discusión adolescente.

La pareja, que sigue junta, tiene cuatro hijos y reside en Tenerife, se ha reencontrado con SUR a los pies de la chimenea. Ambos aseguran que regresan a Málaga siempre que pueden y que visitar este espacio es una parada obligada: «Esta orilla es nuestra orilla».

José Carlos y Mónica estudiaban en el Instituto Mare Nostrum y llevaban aproximadamente un año juntos cuando él decidió preparar una arriesgada declaración de amor. Con la ayuda de su amigo Roberto, subió por la chimenea y descendió con cuerdas mientras pintaba el mensaje durante la noche. La estructura medía entonces 106 metros, aunque tras una reforma quedó rebajada a 96 por riesgo de derrumbe.

El plan inicial era escribir «Mónica Te Quiero», pero la falta de pintura obligó a reducir el mensaje a un único nombre. A la mañana siguiente, José Carlos llevó a Mónica en su Vespino hasta la antigua fundición para enseñarle la pintada. Ella asegura que, después de hacerse la dura, ambos hicieron las paces y que por la tarde acudió con sus amigas a la playa para presumir.

La identidad de la joven permaneció durante años como un secreto conocido en su barrio. En 2007, durante la restauración de la chimenea por parte del Ayuntamiento de Málaga, Mónica decidió aclarar públicamente el origen de la pintada ante las versiones que restaban importancia a la historia o atribuían el mensaje a otras personas. «Yo soy Mónica, la de la torre», afirmó entonces.

La pintura ya no permanece en el ladrillo, pero la pareja sostiene que la historia sigue formando parte del patrimonio sentimental de la ciudad. José Carlos dice que volvería a pintarla si tuviera permiso municipal, aunque reconoce que actualmente la chimenea es patrimonio industrial de Málaga y debe respetarse.

Información elaborada a partir de Diario Sur.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de Diario Sur · Ver original

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