La RAIF pide extremar el control sanitario de los viñedos de Moriles
La RAIF aconseja vigilar el mosquito verde, cuidar la poda y proteger el suelo en los viñedos de Moriles durante el otoño.
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria (RAIF) recomienda mantener la vigilancia de los viñedos de Montilla-Moriles durante el otoño, también en Moriles, para prevenir problemas sanitarios en la próxima campaña. Aunque la vendimia ya ha terminado, las cepas continúan su ciclo vegetativo hasta la caída de las hojas.
Entre las principales medidas, los técnicos aconsejan controlar la presencia de mosquito verde mientras la vegetación permanezca activa. Esta plaga puede dañar las hojas, provocar una defoliación intensa y reducir la capacidad de las cepas para completar su ciclo y acumular reservas antes de la parada vegetativa.
La RAIF recomienda realizar observaciones periódicas y tener en cuenta la posible presencia de fauna auxiliar. La decisión de aplicar tratamientos debe basarse en el seguimiento de cada parcela y en los criterios de Producción Integrada, evitando intervenciones innecesarias. Si fuera preciso actuar, deberán emplearse productos autorizados y registrados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Antes de la poda también se aconseja identificar y marcar las cepas que hayan mostrado síntomas de enfermedades de la madera. En estos casos, será necesario extremar la higiene, desinfectar o sustituir las herramientas de poda en cada parcela o variedad y al finalizar cada jornada, además de realizar una poda diferenciada y retirar la madera afectada hasta alcanzar tejido aparentemente sano.
La gestión de los restos de poda es otro aspecto relevante. Cuando exista riesgo fitosanitario, no deben abandonarse en la parcela ni quemarse de forma incontrolada. La recomendación general es trocearlos y triturarlos en el propio terreno siempre que no haya riesgo sanitario, mientras que los restos procedentes de cepas afectadas por enfermedades de madera deben retirarse del viñedo.
Tras la recolección, la RAIF aconseja revisar el suelo y adaptar las labores a cada parcela. En terrenos llanos pueden realizarse trabajos de preparación antes de las lluvias, mientras que en zonas con pendiente el aserpiado puede ayudar a retener e infiltrar el agua y reducir la escorrentía. La gestión de las malas hierbas y de la cubierta vegetal debe contribuir también a proteger el suelo frente a la erosión.
Información elaborada a partir de Diario Córdoba.