Las familias con síndrome de Down reclaman en Murcia una unidad sanitaria específica para adultos
Asociaciones murcianas piden una unidad sanitaria específica para adultos con síndrome de Down, con unas 1.400 personas afectadas en la Región.
Las asociaciones de personas con síndrome de Down reclaman en la Región de Murcia la creación de una unidad sanitaria específica que coordine su atención a lo largo de la vida. La reivindicación se apoya en la experiencia de familias como la de Alejandro, un joven murciano de 26 años que, según relata su madre, Inmaculada Gallo, ha logrado mayor autonomía gracias a un esfuerzo continuado en casa y en su entorno.
Gallo es médica en el centro de salud de Cabezo de Torres y vocal de Coordinación Sanitaria y Proyectos de Salud de la asociación Assido. Desde esa doble posición, describe la situación que viven muchas familias: tras la etapa pediátrica, que se extiende hasta los 14 años, los pacientes pasan a Atención Primaria y deben acudir a distintos especialistas, a los que las familias tienen que explicar cada vez su historial. «Hacemos de coordinadoras del sistema sanitario», afirma.
Según la información publicada, en la Región de Murcia viven cerca de 1.400 personas con síndrome de Down, una condición asociada a problemas de tiroides, huesos, digestivos, salud mental y, sobre todo, Alzhéimer, aunque algunos pacientes presentan menor incidencia de tumores sólidos. Gallo subraya que la mayor esperanza de vida de este colectivo plantea nuevos desafíos para el sistema.
La reclamación se planteó en la I Jornada de Salud y Síndrome de Down, organizada por Assido y Asido Cartagena en el hospital Morales Meseguer de Murcia, con especialistas de Medicina Interna, Traumatología, Neurología, Psiquiatría o Psicología, entre otras áreas. Como modelo, se citan la Unidad de Síndrome de Down en Adultos del Hospital La Princesa de Madrid, cuyo médico Diego Real de Asúa explica que el colectivo adulto es ya el mayor grupo de personas con discapacidad intelectual congénita.
Real de Asúa sostiene que una unidad especializada evitaría tanto el sobrediagnóstico de problemas poco relevantes para estos pacientes como el descuido de patologías que sí les afectan de forma más importante, y que ayudaría a interpretar los cambios de conducta con los que muchas personas con discapacidad intelectual expresan sus problemas de salud. Gallo añade que la experiencia ya se ha replicado en otras comunidades, como La Rioja o Málaga, y pide que ocurra también en la Región.
Información elaborada a partir de La Verdad.