Un negociador policial convence a un hombre de bajar de la azotea de la Ciudad de la Justicia de Murcia
Un negociador policial logró que un hombre de 51 años bajara de la azotea de la Ciudad de la Justicia de Murcia tras cuatro horas de diálogo.
Un hombre de 51 años se subió a la azotea de la Ciudad de la Justicia de Murcia el pasado miércoles y amenazó con arrojarse al vacío. Desplegó una pancarta con reivindicaciones sobre los retrasos en los juzgados y sobre su situación familiar, y dejó una carpeta con seis folios en la que explicaba los motivos de su gesto. Los negociadores de la Policía Nacional, el inspector Miguel Almagro y el comisario de Molina de Segura Marcos Castro, acudieron sobre las 14.30 horas.
Según relata el propio Almagro, la negociación se hizo por teléfono y en la cubierta del edificio. Hubo momentos en los que el hombre hablaba y otros en los que pedía que no le llamaran, silencios que los agentes respetaron para no presionarle. A la amenaza de caer se sumaba el riesgo de que los cristales de la cubierta cedieran bajo su peso, por lo que los policías le pidieron que se desplazara por los perfiles metálicos de la estructura.
Durante la intervención, el hombre preguntó en varias ocasiones si iba a tener consecuencias policiales. Almagro le aseguró que no iba a ser detenido y le explicó que sería trasladado en ambulancia a un hospital para una valoración médica, tras la cual los facultativos decidirían si podía volver a casa. «En una negociación, nunca mentimos», afirma el inspector.
El negociador explica que lo esencial es escuchar para entender qué ha llevado a una persona a una situación límite. Los agentes le recordaron la importancia de seguir con su familia: «Lo más valioso para proteger a tu familia es que estés vivo, que estés con ellos», le dijo Almagro.
La situación empezó a encauzarse cuatro horas después, cuando el hombre aceptó acercarse a los agentes, aunque todavía llevaba una mochila a la espalda que se resistía a soltar. Cerca de las 18.30 horas abandonó la azotea sano y salvo, y el inspector le dio la mano y le abrazó.
Almagro explicó al hombre que lo importante era haber recuperado la calma, ya que este creía haber hecho algo malo por el despliegue de medios. «Lo valiente es volver a razonar», le dijo el inspector.
Información elaborada a partir de La Verdad.