Ourense, redescubierto a través de la mirada de unos visitantes mexicanos
Unos visitantes mexicanos llevan a redescubrir Ourense, sus tradiciones, su gastronomía y las costumbres gallegas más cotidianas.
La visita de unos amigos procedentes de México llevó a un articulista a redescubrir Galicia y, especialmente, Ourense, una provincia que aparece en sus preguntas, sus costumbres y su gastronomía. La experiencia comenzó después de que los visitantes asistieran en Madrid al derbi entre el Atlético y el Real Madrid, ganado por el equipo rojiblanco por 2-1, y continuó con un recorrido por Galicia.
La estancia obligó al autor a explicar por qué el pulpo es un plato habitual de las fiestas ourensanas pese a que la provincia se encuentra a cien kilómetros del mar. Al intentar responder, menciona la relación con los arrieros y las ferias, aunque reconoce que conocía la tradición sin haberse detenido antes a investigar su historia.
Los visitantes también se sorprendieron por algunas escenas cotidianas: un pueblo entero sentado a la mesa a la una y media, las largas sobremesas y la posibilidad de viajar de la montaña al océano y regresar en el mismo día. El autor había previsto mostrarles miradores y los bancales del Sil, pero fueron las comidas, las conversaciones y los momentos no programados los que más les impresionaron.
Durante la semana aparecieron además costumbres difíciles de explicar, como que el caldo se sirva en cualquier casa y a cualquier hora o que se diga que va a escampar mientras llueve con intensidad. Los visitantes contaron también que en México durante años se utilizó la palabra «gallego» para referirse a cualquier español, una visión que el autor asegura haber escuchado de forma diferente al conocerla directamente de quienes crecieron con ella.
El momento más especial del viaje llegó en Muxía, con el mar levantado y viento de frente. El grupo permaneció en silencio durante un buen rato, una escena que llevó al autor a detenerse en un lugar por el que había pasado muchas veces con prisa. La visita concluyó con un cocido y una cata de vinos gallegos antes del regreso en avión el viernes.
El texto reivindica así la mirada de quienes llegan de fuera como una forma de conocer mejor el propio entorno ourensano y gallego. También advierte de que la tierra de uno no es necesariamente mejor por ser propia y propone sustituir parte de los itinerarios turísticos por una comida larga y tiempo para hacer preguntas.
Información elaborada a partir de La Región.