Casa Maribel, la villa centenaria de La Vileta que volvió a la vida
Casa Maribel, una villa histórica de La Vileta, fue rehabilitada tras décadas de abandono y ahora acoge la vida y el trabajo artístico de sus propietarios.
Casa Maribel, una villa centenaria situada en el Camí de La Vileta de Palma, fue rehabilitada por Claudia Keupen y Manfred después de décadas de abandono. La pareja compró la vivienda en 2011, cuando estaba en ruinas, parte del techo se había hundido y había sufrido un incendio.
Durante años, el inmueble fue conocido en el barrio como la «casa encantada» porque un piano sonaba aparentemente solo. En realidad, el viento entraba por una ventana abierta y hacía funcionar el instrumento. El estado de abandono alimentó la leyenda y los niños de la zona se retaban a entrar para demostrar su valentía.
Keupen y Manfred, pintora y fotógrafo de origen alemán, dedicaron tres años a recuperar la casa, aunque continúan realizando mejoras. Su objetivo fue conservar el aspecto original y mantener elementos antiguos como las baldosas hidráulicas y diversos detalles arquitectónicos. Una baldosa con marcas del incendio permanece sin sustituir como recuerdo de la historia del edificio.
La vivienda fue proyectada por el arquitecto Guillem Forteza y perteneció a la familia Pomar, dedicada a la joyería. Su nombre recuerda, según la historia transmitida por sus actuales propietarios, a Maribel, una joven muy querida en el barrio que murió a los 24 años a causa de unas fiebres. La casa, inicialmente de planta baja, incorporó una segunda planta y su característica torre durante los años treinta.
Actualmente, Claudia y Manfred viven allí con su hija Lucía, de 16 años. La casa conserva una antigua capilla y combina muebles de anticuarios, las pinturas de Claudia y las fotografías de Manfred. Parte del inmueble se utiliza para impartir clases de pintura y expresión artística.
Casa Maribel figura entre el centenar de viviendas históricas de Son Rapinya, Son Serra, Son Llull, sa Vileta y Son Roca cuya protección han reclamado ARCA y la Associació Son Quint Parc Natural al Ayuntamiento de Palma. Estas entidades advierten de la pérdida de edificios que conservan la memoria arquitectónica y social de unos barrios en transformación.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.