Cuándo conviene operarse de un juanete y qué dudas plantean los pacientes
La podóloga Conchi Salom responde las dudas más habituales antes de operarse de un juanete: dolor, recuperación y cuándo conviene hacerlo.
La directora de Podoactiva Mallorca, Conchi Salom, responde las preguntas que más se repiten en su consulta antes de operarse de un juanete, según recoge el Diario de Mallorca. Entre ellas, cómo saber si la cirugía es necesaria, si el dolor será intenso y cuánto tiempo se tarda en recuperar la vida normal. Salom explica que la operación se plantea cuando el dolor es persistente, condiciona el calzado o afecta a los demás dedos, y que no se realiza por motivos estéticos sino para aliviar el dolor y recuperar la función del pie.
Sobre los tratamientos conservadores, la especialista señala que las plantillas y los separadores alivian las molestias, pero no corrigen la deformidad, que consiste en una desviación del primer metatarsiano y del dedo gordo. Si los síntomas persisten pese al tratamiento conservador, la cirugía es, según ella, la única forma de corregirla.
En cuanto al postoperatorio, Salom indica que durante la intervención no se siente dolor gracias a la anestesia, y que las molestias de los primeros días se controlan con analgésicos, frío y elevando el pie. La técnica empleada es mínimamente invasiva, con incisiones de apenas unos milímetros y control radiológico con fluoroscopio, con anestesia local y sin ingreso hospitalario. El paciente regresa a casa caminando con un zapato postquirúrgico.
La recuperación sigue un calendario orientativo: se camina con un zapato especial desde el primer día, se pasa a un calzado deportivo amplio entre la cuarta y la sexta semana y, hacia los tres meses, se retoma el deporte de forma progresiva. La vuelta al trabajo depende del tipo de empleo, ya que no es lo mismo un trabajo sentado que uno de pie.
Salom advierte de que el juanete tiende a empeorar con el tiempo, ya que el dedo gordo empuja al segundo y pueden aparecer durezas y dolor en la planta, lo que puede complicar la corrección. Añade que la edad por sí sola no impide la operación, aunque se valoran el estado general de salud, la circulación del pie y, en caso de diabetes, que esté bien controlada.
La especialista subraya que el riesgo de recidiva se reduce con un buen diagnóstico previo, una técnica adecuada a cada deformidad y el seguimiento de las indicaciones postoperatorias. Por último, anima a quienes llevan años aplazando la intervención a acudir a una consulta para informarse con sus radiografías delante.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.