El charrán ártico puede recorrer más de dos millones de kilómetros en su vida
El charrán ártico recorre hasta 96.000 kilómetros al año y más de dos millones durante su vida entre los polos.
El charrán ártico, un ave de apenas 100 gramos, recorre cada año una media de más de 70.000 kilómetros entre el Ártico y la Antártida. Algunos ejemplares rastreados mediante geolocalización han llegado a cubrir hasta 96.000 kilómetros en un solo año.
Como puede vivir más de 30 años, la distancia acumulada supera los dos millones de kilómetros, el equivalente a tres viajes de ida y vuelta a la Luna. La especie abandona el Ártico entre agosto y septiembre y sigue rutas próximas a las costas de África y América para alcanzar el océano Antártico.
Estas aves aprovechan las corrientes de viento y utilizan señales como la posición del sol y el campo magnético terrestre para orientarse. Su migración les permite alternar los veranos polares y maximizar su exposición a la luz solar, esencial para localizar bancos de peces.
Durante la época de cría, entre mayo y julio, forman colonias de hasta varios miles de individuos. Las parejas depositan entre uno y tres huevos en nidos rudimentarios del suelo, y los polluelos abandonan el nido tras unos 22 días de incubación. La dieta se basa principalmente en peces pequeños y crustáceos.
Aunque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasifica al charrán ártico como una especie de preocupación menor, sus poblaciones han caído hasta un 35% en zonas como el Báltico y Groenlandia. El cambio climático, la sobrepesca y la contaminación por plásticos figuran entre sus principales amenazas. Para los vecinos de Palma, el caso pone el foco en la salud de los ecosistemas marinos y en la importancia de proteger las rutas oceánicas de las aves migratorias.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.