El comercio mundial de fauna y flora silvestres afecta a más de 107.000 especies
Una investigación eleva a más de 107.000 las especies afectadas por el comercio mundial de fauna y flora silvestres, el doble de lo estimado hasta ahora.
El comercio de fauna y flora silvestres, una de las principales amenazas para las especies del planeta, afecta a más de 107.000 especies de plantas, animales y hongos, según una nueva investigación que duplica la cifra de 50.000 que se manejaba hasta ahora. El estudio, la primera evaluación exhaustiva de la sobreexplotación de la vida silvestre, advierte de que el número real podría ser aún mayor, ya que este mercado se gestiona prácticamente sin datos fiables sobre cuántos ejemplares se extraen de los ecosistemas o cuántos quedan en la naturaleza.
La investigadora principal, Alice Hughes, de la Universidad de Melbourne (Australia), explica que cuando se habla de comercio de vida silvestre se piensa sobre todo en elefantes, tigres o pangolines, pero el mercado incluye también madera, mariscos, plantas medicinales, mascotas, flores, peces ornamentales y hongos, y «la mayor parte es legal». Según el análisis, el comercio legal tiene un valor económico unas 10 veces superior al ilegal e incluye al menos el doble de especies de lo que se creía, y para la mayoría de ellas hay «muy pocos datos o ninguno».
Hughes lamenta que, sin datos sobre cantidad y origen, no es posible evaluar si el comercio pone en riesgo la supervivencia de las especies ni identificar cuándo está llevando a alguna de ellas al declive. El trabajo señala varias causas de este vacío: los tratados internacionales como CITES solo vigilan especies en peligro de extinción, que suponen menos del 2 % del comercio mundial; las etiquetas aduaneras son genéricas, como «pescado» o «cuero de reptil»; y plantas, hongos, insectos y reptiles, muy demandados como mascotas, pasan casi desapercibidos.
El estudio también critica que, tras las incautaciones por tráfico ilegal, los registros no especifican qué especie se ha interceptado ni de qué país procede, y que la mayoría de países sigue dependiendo de trámites en papel, fáciles de extraviar y difíciles de compartir. Estados Unidos, con su base de datos LEMIS, es la excepción señalada por los autores al registrar y publicar de forma sistemática datos comerciales.
Los autores piden estandarizar la recopilación de datos y avanzar hacia informes más completos, transparentes y coordinados a nivel mundial. «Si de verdad queremos frenar la pérdida de biodiversidad, necesitamos informes mucho más completos, transparentes y coordinados a nivel mundial sobre el comercio de especies silvestres», concluye Hughes. Aunque la noticia procede de un medio de Ibiza, su alcance es global y afecta de forma indirecta a Palma como capital balear, sin referencias concretas a la ciudad en el estudio.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.