El debate sobre los disturbios en España: quién se beneficia de la tensión social
Análisis de opinión sobre los disturbios en varias ciudades españolas y el uso político que gobierno y oposición hacen de ellos, con foco en el voto de la segur
Un artículo de opinión publicado por Diario de Mallorca analiza el debate político que han generado los disturbios registrados en varias ciudades del Estado español en el marco de protestas y manifestaciones reivindicativas. Según el autor, gobierno y oposición se han acusado mutuamente de aprovechar los incidentes con fines electorales, en lo que describe como una práctica poco edificante.
El texto recoge el argumento de que el gobierno y los partidos progresistas sostienen que la extrema derecha y la derecha son las que salen beneficiadas, ya que las imágenes de vandalismo y caos refuerzan un discurso de orden, mano dura en inmigración y seguridad ciudadana. Por su parte, los partidos de la oposición de derechas acusan al ejecutivo de instrumentalizar e incluso fomentar los altercados para movilizar el voto de izquierdas.
El autor considera que el peso de los argumentos de la primera tesis es mayor y apoya su postura en la literatura de ciencias políticas, que asocia la inestabilidad y los disturbios con un aumento del voto hacia la derecha y la extrema derecha, en particular cuando la sensación de inseguridad se impone a las reivindicaciones sociales. Señala también que el desgaste recae sobre el gobierno, obligado a gestionar el dilema entre una represión excesiva, que puede tensar a sus socios de investidura, y una actuación débil, que alimenta las críticas de la oposición.
Asimismo, el artículo advierte de que algunas actuaciones policiales desiguales en distintos tipos de movilizaciones pueden contribuir a deslegitimar demandas sociales legítimas al vincularlas con la delincuencia. Según el texto, la idea de que el gobierno o las fuerzas de izquierda se benefician de la tensión social se acerca más a una estrategia retórica que a una realidad demostrada por los datos electorales.
El texto cierra con una crítica irónica al tono de algunos discursos políticos, a los que compara con un fragmento de una película de acción de 1986, en alusión a la simplificación del debate sobre seguridad.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.