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Sanidad

El ictus no termina en el hospital: prevención, secuelas y cuidados continuados

Cada año hay unos 120.000 ictus en España. Especialistas piden prevención, seguimiento tras el alta y apoyo a pacientes y familias en el Día Mundial del Ictus.

Redacción · Palma 3 min de lectura

Cada año se registran alrededor de 120.000 casos de ictus en España, según datos de la Fundación Freno al Ictus. Es la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres, y se estima que una de cada cuatro personas sufrirá uno a lo largo de su vida. Con motivo del Día Mundial del Ictus, que se conmemora el 29 de octubre, especialistas y pacientes reclaman una atención continuada que no se limite a la fase aguda y que preste igual atención a la prevención y a los cuidados posteriores.

Según la Sociedad Española de Neurología, si no se sigue un tratamiento adecuado, la probabilidad de recurrencia es del 10% a la semana del suceso, del 15% al mes y del 18% a los tres meses. Esa cifra sube hasta el 25% a los cinco años y el 40% a los diez. Cada episodio suele ser más incapacitante que el anterior y se asocia a una mayor mortalidad y a un mayor riesgo de demencia.

El doctor Jaime Masjuan, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, explica que la prevención secundaria descansa en cuatro pilares: mejorar los hábitos de vida, seguir el tratamiento farmacológico indicado, controlar de forma regular la presión arterial, la diabetes y el colesterol, y no fumar. «Si una de esas patas está débil, todo el plan pierde fuerza», advierte. Julio Agredano, presidente y fundador de la Fundación Freno al Ictus, subraya que el paciente es el primer responsable de su salud y que superar el ictus exige adquirir nuevos hábitos.

Superar un ictus no siempre significa recuperar la vida anterior. Algunas personas arrastran secuelas que afectan a su autonomía en tareas como caminar, vestirse, comer o asearse, mientras que otras presentan problemas de memoria, concentración o comunicación, menos visibles pero igualmente determinantes para volver al trabajo y mantener las relaciones personales. La doctora María del Mar Freijo, de Osakidetza y jefa de Sección de la Unidad Neurovascular del Hospital Universitario de Cruces, en Baracaldo, recuerda que estos cambios repercuten también en el entorno familiar, que a menudo asume buena parte de los cuidados con un importante desgaste físico y emocional.

Agredano alerta además de que el alta hospitalaria no siempre va acompañada de la orientación necesaria: pacientes y familias necesitan información para solicitar el reconocimiento de discapacidad o dependencia, conocer las ayudas disponibles y encontrar recursos para seguir la rehabilitación, y muchas no saben a quién acudir. Freijo defiende que el alta debe incluir un plan de seguimiento que garantice la continuidad de los cuidados y la coordinación entre los profesionales implicados.

En el terreno científico, el doctor Masjuan destaca la investigación en nuevos fármacos antitrombóticos que actúan sobre el factor XI de la coagulación y que podrían prevenir el ictus sin aumentar el riesgo de sangrado. Freijo apuesta por individualizar el tratamiento de cada caso para identificar qué intervención puede beneficiar más a cada paciente. Agredano insiste, por último, en reconocer los síntomas de alarma, como la pérdida repentina de fuerza en un brazo, la dificultad para hablar, la visión borrosa o los mareos con pérdida de equilibrio, y en llamar de inmediato al 112 o al 061, porque cada segundo es crucial.

Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de Diario de Mallorca · Ver original

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