El Pla, última frontera de la presión urbanística en Mallorca y con más de 10.488 casas aisladas
Más de 10.488 casas en suelo rústico del Pla amplían la presión urbanística. Límites de agua, vivienda y planes municipales atrasados marcan el debate.
Más de 10.488 viviendas en suelo rústico del Pla de Mallorca iluminan cada noche el interior de la isla, según un estudio del investigador Miquel Rosselló Xamena, presentado en una mesa redonda organizada por Pla XXI en Lloret de Vistalegre. El dato corresponde a un censo de 2024, por lo que la cifra actual ya es superior. Según el texto, la comarca era hasta hace poco la gran reserva de paisaje agrario de Mallorca, mientras el litoral ya había sido urbanizado en buena parte.
El desfase temporal explica por qué el Pla concentra ahora presiones que en otras zonas se vivieron antes: la última ola de metropolización de Palma, la expansión residencial, la llegada del turismo, grandes chalets vinculados a la compra por extranjeros y, más recientemente, infrahabitatges en suelo rústico ligados a la crisis de la vivienda. Rosselló Xamena considera que la comarca es un espacio clave para pensar la planificación de toda la isla, ya que aún conserva actividad agraria y, a diferencia de la Serra de Tramuntana, carece de una protección territorial generalizada.
El jurista y expresidente de la Comissió Balear de Medi Ambient Antoni Alorda advirtió de que los mecanismos de planificación han quedado desfasados, porque los cambios que llegaron antes a Palma y a la costa, como las dinámicas de ocio, la residencia y la libre circulación de personas, ahora alcanzan también al Pla. La directora insular de Urbanismo, Maria José Frau, señaló que la demanda ha pasado de la costa al interior, tanto entre residentes de la isla como de fuera.
Los alcaldes y responsables municipales de la comarca coinciden en que el límite del crecimiento lo marca el agua. La presidenta de la Mancomunitat del Pla y teniente de alcalde de Ariany, Joana Maria Pasqual, sostuvo que un aumento notable de población no podría asumirse con la disponibilidad actual. El alcalde de Maria de la Salut, Jaume Ferriol, afirmó que, por poco que crezcan, primero deberán resolver ese problema.
La crisis de la vivienda también afecta a los jóvenes de la comarca, que tienen dificultades para comprar o alquilar en sus propios pueblos, y la presión compradora de extranjeros ha encarecido los precios. Para Palma, el caso del Pla es relevante porque muestra cómo la presión urbanística se desplaza hacia el interior de la isla y cómo los municipios del entorno de la capital deberán decidir qué crecimiento quieren asumir.
Los planes urbanísticos son otro de los puntos débiles señalados. El Ajuntament de Maria tramita desde 2006 la revisión de sus Normas Subsidiarias sin haberlas aprobado definitivamente, con más de un millón de euros públicos invertidos, según su alcalde, mientras que Ariany sigue un proceso similar desde la misma fecha. Ferriol lamentó que la iniciativa privada siempre vaya por delante de lo público.
Información elaborada a partir de Ara Balears.