La azarosa historia de los restos de los reyes de Mallorca
La Seu, la Llotja y el Museu d’Art Sacre de Palma conservan episodios clave de la azarosa historia de los reyes de Mallorca.
Una excavación arqueológica busca en Soria los restos de Jaume IV, rey titular de Mallorca, fallecido en 1375 y enterrado en el convento de San Francisco. El edificio quedó prácticamente destruido por un incendio en 1618 y, desde 2008, se rastrea el solar para localizar sus restos.
La historia de los monarcas vinculados al reino de Mallorca está marcada por traslados, saqueos y dudas sobre la identificación de sus cuerpos. Jaume I fue enterrado en Poblet, pero sus restos quedaron dispersos tras los saqueos y la desamortización de 1835. Una reconstrucción posterior llegó a reunir dos cráneos en la misma tumba, al considerarse que ambos podían corresponder al conquistador.
Palma ocupa un lugar central en este recorrido. Jaume II murió en 1311 y fue enterrado en la Seu, aunque no en la capilla real porque todavía no estaba terminada. Su sepulcro fue sustituido varias veces y, en 1770, se instaló una tumba diseñada por Francesco Sabatini conocida como ‘la Sopera’, que permitía mostrar el cadáver a los visitantes.
El cuerpo de Jaume II fue trasladado posteriormente a un nuevo ataúd y, ya en el siglo XX, Frederic Marès esculpió los sepulcros de Jaume II, Sanç I y Jaume III. La antigua ‘Sopera’ acabó en el actual Museu d’Art Sacre después de la reforma de la Seu vinculada a Gaudí, hacia 1900. El artículo también señala que el cuerpo incorrupto de Jaume II fue objeto de veneración y de la sustracción de dientes y pequeños fragmentos.
Jaume III murió en la batalla de Llucmajor en 1349 y fue enterrado inicialmente en la iglesia de esa localidad. Pere el Cerimoniós ordenó trasladar sus restos a Valencia, donde fueron redescubiertos y devueltos a Mallorca en 1905. Antes de su entierro en la Seu, permanecieron expuestos solemnemente en la Llotja de Palma. Durante la exhumación se mencionaron tres cúbitos y un objeto de forma extraña.
El recorrido termina con Elisabet de Mallorca, hermana de Jaume IV, cuyos restos podrían encontrarse bajo el antiguo convento de Santa Caterina de París, derribado en 1767. El texto plantea si merece la pena impulsar nuevas búsquedas arqueológicas o dejar descansar a los últimos soberanos vinculados a Mallorca.
Información elaborada a partir de Ara Balears.