La cumbre del clima de Antalya se enfrenta a su prueba más difícil tras años de bloqueos
La cumbre del clima de Antalya (9-20 de noviembre) busca acciones concretas tras años de bloqueos, con la advertencia de la ONU sobre el 1,5 grados.
Entre el 9 y el 20 de noviembre, la ciudad turca de Antalya acogerá una cumbre del clima que se presenta como una de las grandes pruebas de la cooperación internacional. La cita llega en un momento marcado por las guerras, las tensiones entre potencias y una crisis energética que ha vuelto a poner los combustibles fósiles en el centro de las disputas geopolíticas, mientras las negociaciones acumulan más de tres décadas de promesas y bloqueos.
La cumbre, liderada por Turquía y Australia, arranca con una advertencia de Naciones Unidas: según su último gran informe, el mundo ya ha perdido la oportunidad de limitar el calentamiento global a corto plazo por debajo de 1,5 grados. Ilana Seid, de la unión de islas del Pacífico amenazadas por la subida del nivel del mar (AOSIS), reclama acelerar la acción climática ante el aumento de desastres naturales, como las inundaciones causadas por el deshielo de un glaciar en Nepal, que ya han dejado más de 6.000 muertos.
El encuentro del año pasado terminó con un fracaso que muchos consideran una herida difícil de cerrar. Según se constató entonces, el bloqueo de petroestados como Estados Unidos, Rusia, Irán y Arabia Saudí saboteó el resultado y obligó a los países comprometidos con la acción climática a organizar una reunión paralela, lo que evidenció una profunda ruptura entre bloques.
La victoria de Lula da Silva en Brasil y de los demócratas en las 'midterms' de Estados Unidos han reavivado cierta esperanza. Lula asistirá a la cumbre, y los demócratas planean enviar una delegación encabezada por Gavin Newsom. Claudia Custodio, del Observatori del Deute en la Globalització (ODG), afirma que estos datos suponen un soplo de esperanza, mientras Sven Harmeling, de Climate Action Network Europe, considera que su presencia puede enviar una señal política clara.
Australia liderará las negociaciones formales, que deberían culminar en un acuerdo oficial y unánime, y Turquía impulsará una agenda de acción con medidas más concretas pero basadas en acuerdos voluntarios. Entre sus propuestas figura un objetivo global de llegar al 35% de electrificación en 2035, aunque Europa solo firmará si se vincula a un impulso de las renovables y a la reducción de los combustibles fósiles. Turquía también quiere avanzar en residuos, ciudades resilientes, reducción de metano y protección de los ecosistemas marinos.
Las entidades ecologistas piden avanzar en reducción de emisiones, adaptación y financiación, y que los acuerdos se incluyan en los compromisos finales y no solo en declaraciones paralelas. Linda Kalcher, de 'Strategic Perspectives', reclama que sea una cumbre de implementación, mientras Eva Saldaña, de Greenpeace, sostiene que las soluciones existen pero falta determinación política. Chiara Martinelli, de Climate Action Network, resume que Antalya será una prueba para comprobar si las cumbres del clima pueden ir más allá de los discursos.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.