La guerra híbrida combina ciberataques, presión económica y desinformación
La guerra híbrida combina acciones militares y tácticas digitales, económicas y psicológicas para desestabilizar a un Estado.
La guerra híbrida es un modelo de agresión que combina de forma coordinada métodos militares tradicionales y no tradicionales para desestabilizar a un Estado sin necesidad de declarar una guerra abierta.
Esta estrategia explota vulnerabilidades políticas, económicas y sociales y difumina la frontera entre la paz y el conflicto. Las acciones suelen desarrollarse en una «zona gris», en la que resulta difícil demostrar quién está detrás de los ataques.
Entre sus herramientas figuran los ciberataques contra infraestructuras críticas, las campañas masivas de desinformación en redes sociales, la presión económica, los sabotajes sutiles y la manipulación de los flujos migratorios. También puede incluir el apoyo encubierto a milicias locales o fuerzas insurgentes.
El objetivo no es necesariamente destruir físicamente al adversario, sino debilitar su cohesión interna, polarizar a la sociedad, erosionar la confianza en las instituciones democráticas y dañar sus alianzas internacionales.
El análisis, publicado por Diario de Ibiza, sitúa la guerra híbrida entre los principales desafíos de seguridad global del siglo XXI. El asunto también afecta al debate que se sigue desde Palma y el conjunto de Baleares sobre defensa, inteligencia y protección de infraestructuras, aunque el texto no aporta casos concretos en la isla.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.