La industria española impulsa drones para frenar ataques aéreos
La industria española desarrolla drones nodriza, sistemas antidrón y munición merodeadora para afrontar la nueva amenaza aérea.
La industria española está desarrollando nuevos drones para atacar objetivos aéreos y defender vehículos, instalaciones y tropas frente a otros aparatos no tripulados. Entre las iniciativas destaca el Drizzle, de Indra, un dron nodriza capaz de liberar varios aparatos pequeños hasta 80 kilómetros del punto de despegue, que después pueden recorrer otros 50 kilómetros en busca de su objetivo.
El proyecto forma parte de una creciente cartera de soluciones ante la expansión de los drones en los conflictos actuales. Indra define el sistema como un arma de saturación y también como un “dron efector”, capaz de interceptar y destruir otros drones. La necesidad de contar con medios más baratos que los misiles antiaéreos se ha acentuado por las experiencias de Ucrania e Irán, donde se han empleado cohetes de hasta un millón de euros contra aparatos valorados en unos 40.000 euros.
Otro de los programas es MURADE, adjudicado el pasado agosto a Sener por 292.751 euros para desarrollar un demostrador nacional de munición merodeadora de alta dinámica. Su base es el Scrab, un dron propulsado por dos turbinas que inicialmente fue concebido como blanco para probar drones efectores, misiles Hawk y cañones de la Armada y el Ejército.
También se están desarrollando sistemas como el Q-SLAM, de Arquimea, que puede operar en enjambre gracias a la inteligencia artificial; el Aracne, con participación de Escribano; y el Dardo, de la empresa madrileña Asedios. Este último es un dron contra dron que puede localizar un objetivo desde tierra o modificarlo durante el vuelo en un radio de 45 kilómetros y dirigirse hacia él con medio kilo de explosivo.
La estrategia no se limita a derribar los aparatos. El ingeniero Álvaro Sánchez, consejero delegado de Integrasys, sostiene que España podría desplegar en aproximadamente un mes una primera barrera antidrones alrededor de instalaciones y zonas sensibles, y ampliarla al conjunto del país en cuatro meses mediante sistemas de radiofrecuencia, perturbación y geolocalización de señales.
La noticia, difundida por Diario de Ibiza, refleja una tendencia que afecta al conjunto de España y, por extensión, a la planificación de seguridad y defensa que también puede interesar a Palma como capital balear. En el último ejercicio Eagle Eye, celebrado en el mar de Alborán, el Estrecho, Cádiz y Málaga, se combinaron misiles, drones, sistemas electrónicos y artillería antiaérea.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.