La luz de los atardeceres de Roma y la inspiración de Monet en Mallorca
Una reflexión sobre los atardeceres de Roma, la serie de Monet en Rouen y la luz otoñal de la Seu de Palma.
El comienzo del otoño inspira una reflexión sobre la luz, el color y la capacidad del arte para capturar momentos fugaces, a partir del recuerdo de una estancia estudiantil en Roma.
La escena transcurre en la via Vittorio Emanuele, junto al Tíber, durante los atardeceres de los primeros días del curso académico. Las fachadas cambiaban paulatinamente de tono, desde el marfil hasta el anaranjado y, finalmente, el amarillo dorado.
La evocación lleva a recordar al pintor impresionista francés Claude Monet, que entre 1892 y 1894 pintó en 30 ocasiones la fachada de la catedral de Notre Dame de Rouen. En esa colección, el artista plasmó los cambios de luz, atmósfera y color según las estaciones y las horas del día.
La reflexión se traslada también a Mallorca y a la Seu de Palma, cuyos muros góticos ofrecen una imagen especialmente luminosa durante los atardeceres otoñales.
El texto plantea si podrían surgir 30 artistas actuales dispuestos a pintar la catedral mallorquina y a conservar, como hizo Monet, los efectos cambiantes de la luz sobre un monumento histórico.
Información elaborada a partir de Ultima Hora.