Palma, escenario de fraudes y presiones en las elecciones de otros siglos
Un repaso histórico muestra fraudes electorales en Baleares y destaca varios episodios registrados en Palma durante los siglos XIX y XX.
Las elecciones en Baleares acumularon durante siglos irregularidades como la manipulación de censos, la falsificación de actas, las presiones a los votantes y la compra de votos. Un repaso histórico de Ara Balears sitúa a Palma como uno de los escenarios destacados de estas prácticas, especialmente durante el siglo XIX y la Restauración.
En el edificio que actualmente alberga el Ayuntamiento de Palma se conserva el Arca de las Insaculaciones, utilizada en el sistema de ‘sac i sort’. Este método introducía en unos recipientes los nombres de las personas que podían ocupar cargos públicos, aunque la selección estaba limitada por numerosas condiciones.
Según el historiador Álvaro Santamaría, el representante del monarca podía pactar con el escribano para anunciar nombres distintos de los que contenían los recipientes. El analfabetismo de la mayoría de los electores facilitaba que esta falsificación se realizara sin consecuencias.
La prensa de Palma también dejó constancia de irregularidades en la etapa liberal. En 1844, el Diario Constitucional de Palma denunció que la elección del Ayuntamiento de Ciutat no había cumplido la legalidad, con personas sin derecho a votar en el censo y electores intimidados por agentes de policía. El periódico llegó a afirmar que se habían llevado a las urnas “incluso los muertos y ausentes”.
Durante la Restauración, los caciques y los partidos utilizaban las estructuras municipales para orientar el voto. En 1881, El Isleño relató que en Marratxí ya había 74 papeletas en la urna media hora antes de abrir el colegio, mientras que un notario no pudo acceder para levantar acta. Aunque el republicano Ramon Obrador fue elegido, las Cortes anularon después su acta y concedieron el escaño a un candidato liberal con menos votos.
El artículo recuerda otros episodios en Mallorca, como los 433 votos emitidos en Llucmajor con un censo de 431 electores en 1884, o las denuncias de 1909 sobre gastos municipales que encubrirían pagos a votantes. También repasa la influencia de Antoni Maura y Joan March y las impugnaciones de las elecciones municipales de 1931, que obligaron a repetirlas y ofrecieron resultados muy distintos.
Información elaborada a partir de Ara Balears.