Trump se enfrenta a Silicon Valley por el ritmo de desarrollo de la IA
Trump choca con las grandes empresas tecnológicas por las advertencias sobre los riesgos de acelerar el desarrollo de la inteligencia artificial.
La alianza entre Donald Trump y Silicon Valley se ha debilitado por el debate sobre la velocidad con la que debe desarrollarse la inteligencia artificial. Varias empresas del sector han pedido ralentizar los avances ante el riesgo de que los sistemas escapen al control humano, una posición que choca con la estrategia de la Casa Blanca de acelerar la carrera tecnológica frente a China.
Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, es uno de los principales defensores de reducir el ritmo. Advierte de la creciente capacidad de los modelos avanzados para desarrollar nuevas generaciones de inteligencia artificial y teme que, en un plazo de entre seis y doce meses, un enjambre de agentes pueda hacerse con el control de todo Internet.
La preocupación también ha sido expresada por Sam Altman, de OpenAI; Elon Musk, de SpaceX, y Demis Hassabis, de Google DeepMind. Trump, sin embargo, ha calificado estas advertencias de «bulo» favorable a los intereses de Pekín y ha afirmado que «los robots no van a tomar el control del mundo».
El presidente estadounidense y Amodei cenaron el domingo en Washington durante una reunión a puerta cerrada, en su primer encuentro privado tras meses de tensión. La cita se produjo después de que un tribunal de apelaciones dictaminara que el Pentágono puede vetar el uso de productos de Anthropic por considerarlos una amenaza para la seguridad nacional.
La propuesta de una desaceleración coordinada divide al sector tecnológico. Mark Zuckerberg, de Meta, y Jensen Huang, de Nvidia, rechazan un freno conjunto y defienden que cada empresa responda de la seguridad de sus productos. Satya Nadella ha respaldado algunas peticiones, mientras que Bill Gates considera que las preocupaciones sobre la IA «no son un bulo». Alex Karp, de Palantir, ha reclamado incluso la nacionalización de estos laboratorios.
El debate, de alcance internacional y tecnológico, también afecta a los lectores de Palma por el impacto que las decisiones de las grandes empresas y del Gobierno estadounidense pueden tener en el desarrollo y la regulación futura de la inteligencia artificial.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.