Una experta pide no cargar a perros y gatos con la obligación de hacernos felices
Paula Calvo advierte de que perros y gatos pueden acompañar, pero no deben cargar con la responsabilidad de resolver nuestro malestar.
La experta en antrozoología Paula Calvo defiende que un perro o un gato no debe asumir la responsabilidad de mejorar nuestro estado de ánimo. Su reflexión, difundida en Instagram, parte de las expectativas que las personas pueden tener al adoptar un animal de compañía.
Calvo no cuestiona los beneficios que puede aportar la convivencia con animales, como la compañía o la alegría, pero advierte de que adoptar no garantiza una mayor felicidad ni resuelve por sí solo problemas como la ansiedad, la soledad o la tristeza. «Los animales no son una solución mágica para nuestro bienestar», señala.
La relación también puede incluir días difíciles, gastos, cambios de rutina, cansancio y preocupaciones relacionadas con la salud o el comportamiento del animal. Estas emociones, según la experta, no significan que la adopción haya sido un error ni que el vínculo tenga menos valor.
Calvo cita un estudio publicado en 2025 en Scientific Reports que analizó la evolución del bienestar tras incorporar un animal a la vida de las personas. Según explica, el aumento inicial de la alegría duró entre uno y cuatro meses, antes de observarse descensos en varias medidas de bienestar. La investigación tiene limitaciones, entre ellas el reducido número de participantes que adoptaron un animal y el contexto excepcional de la pandemia.
La especialista considera que el valor del vínculo no debe medirse por cuánto mejora la vida de sus responsables. «Tu perro no necesita alargar tu vida para que vuestro vínculo sea valioso. Y tu gato no necesita reducir tu estrés para merecer amor y respeto», recuerda. La reflexión puede ser de interés para quienes conviven con animales en Palma y en el resto de Mallorca al plantearse una adopción desde el cuidado, el respeto y unas expectativas realistas.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.