El calor extremo puede reducir los mosquitos y favorecer a la cucaracha americana
El calor extremo puede perjudicar a algunos mosquitos, mientras la cucaracha americana se adapta a los ambientes urbanos cálidos de Gran Canaria.
Un estudio de la Universidad de Amberes publicado en Global Change Biology concluye que los episodios prolongados de calor extremo pueden reducir la supervivencia de algunas especies de mosquitos, mientras que la cucaracha americana encuentra condiciones más favorables en ambientes cálidos.
La investigación analizó el mosquito común, el mosquito tigre y Aedes aegypti, sometidos a temperaturas de entre 27 y 40 grados durante varios días. Los resultados indican que el aumento de temperatura no beneficia automáticamente a estos insectos: cuando se supera el umbral necesario para completar su ciclo biológico, su supervivencia puede disminuir.
El mosquito común mostró la menor resistencia térmica de las tres especies estudiadas. El mosquito tigre soportó mejor las temperaturas elevadas, aunque su proliferación depende también de la disponibilidad de agua, como la acumulada en pequeños recipientes. Aedes aegypti fue el más resistente al calor, pero la falta de humedad puede limitar su expansión.
Los investigadores señalan que la evolución de estas especies dependerá de la combinación de temperaturas, humedad, precipitaciones y adaptación a los entornos urbanos. Por tanto, el cambio climático no implica necesariamente un aumento generalizado de todos los insectos, sino una modificación de las condiciones que favorecen o dificultan su supervivencia.
En paralelo, un estudio del Boletín de la Asociación Española de Entomología, basado en registros de empresas de control de plagas entre 2020 y 2023, situó a la cucaracha americana en prácticamente todo el territorio insular. En Gran Canaria aparece registrada en 20 de los 21 municipios.
La especie, ampliamente extendida en Canarias, utiliza espacios como alcantarillados, arquetas, redes de saneamiento, sótanos y zonas húmedas. En Las Palmas de Gran Canaria, como capital y núcleo urbano densamente poblado de la isla, estos entornos forman parte del escenario que explica su adaptación, según el estudio citado.
Información elaborada a partir de La Provincia.