El canario silvestre, un símbolo de Canarias que llegó a todo el mundo
El canario silvestre dio origen al ave doméstica y a una tradición de cría que sigue viva en Canarias y en Gran Canaria.
El canario silvestre, cuyo nombre científico es Serinus canaria, forma parte del patrimonio natural de Canarias y está en el origen del canario doméstico. Tras siglos de cría y selección, el ave dio lugar a numerosas variedades de canto, color, forma y postura, llevando el nombre del archipiélago mucho más allá de sus fronteras.
La relación entre el pájaro y las islas incluso ha aparecido en Los Simpson. El episodio «Presidente ejecutivo… ¡Jo!», de la decimocuarta temporada, cuenta que la central nuclear de Springfield está registrada a nombre de un pequeño canario. Cuando Homer y Bart se encuentran con el animal, terminan enviándolo a las Islas Canarias.
La expansión del canario doméstico por Europa comenzó tras la llegada de los europeos al archipiélago, entre los siglos XV y XVI. Su canto y su apariencia despertaron el interés de las clases acomodadas, aunque con el tiempo la costumbre de tener estos animales se extendió a hogares de distinta condición. La cría acabó convirtiéndose en una actividad organizada, con asociaciones, jueces, concursos y estándares.
En Canarias, la tradición se mantiene también a través de la canaricultura deportiva. Los primeros grupos conocidos de criadores en Tenerife y Gran Canaria se sitúan en torno a la década de 1970. Entre las variedades de postura desarrolladas o trabajadas en las islas figuran el Melado Tinerfeño y el Giboso Español, mientras que el Remixto Lagunero continúa su proceso de reconocimiento federativo, según el texto.
En Gran Canaria, la asociación Agracanto, constituida el 3 de octubre de 2008, centra su actividad en los canarios de canto. La entidad organiza concursos, divulga esta modalidad y forma a aficionados. En 2025 celebró su XVII Concurso de Canarios de Canto Cantor Español, una trayectoria que refleja la continuidad de esta afición en la isla.
La cría exige meses de cuidados, selección y seguimiento, además de controlar la reproducción, anillar los ejemplares y estudiar su evolución. En las variedades de postura se observa la forma y la posición del animal; en las de canto, la voz, la dicción, la musicalidad y el repertorio. Así, desde Gran Canaria y el resto de las islas, la canaricultura mantiene viva la conexión entre el ave doméstica y el canario silvestre que dio nombre al archipiélago.
Información elaborada a partir de La Provincia.