Adam Smith revisa el papel del mercado y del Estado 250 años después
La obra de Adam Smith cumple 250 años y sigue siendo clave para analizar el mercado, el Estado, el crecimiento y la fiscalidad.
La riqueza de las naciones, publicada por Adam Smith en 1776, cumple 250 años convertida en una obra clave para entender el crecimiento económico, el funcionamiento de los mercados y las funciones del Estado. El libro es considerado uno de los textos más influyentes de la economía y el más editado de la historia de esta disciplina.
El análisis del economista escocés no respalda, según el texto, la idea de un capitalismo sin límites ni de un Estado reducido a su mínima expresión. Smith defendía que los poderes públicos debían garantizar los derechos, la seguridad jurídica, el trabajo y la propiedad; mantener el orden y la paz, y asegurar servicios como la sanidad, la educación y las infraestructuras cuando la iniciativa privada no los ofreciera.
La obra también cuestiona una interpretación simplificada de la «mano invisible» y del interés propio. Smith había subrayado en 1759, en Teoría de los sentimientos morales, que el interés particular debía estar condicionado por principios como la benevolencia, la solidaridad y la empatía. Además, defendía que la competencia debía desarrollarse dentro de unas reglas institucionales y criticaba a los grupos empresariales que buscaban privilegios, monopolios o aranceles en perjuicio de los consumidores.
El libro apareció en un momento de transición entre el mercantilismo y la revolución industrial. Frente a la idea de que la riqueza disponible era limitada y que el crecimiento de un país implicaba el empobrecimiento de otro, Smith observó que la industria podía multiplicar la producción y permitir un crecimiento de suma positiva. Ese nuevo escenario exigía mercados abiertos, libre comercio, trabajadores con capacidad de compra e instituciones vinculadas al Estado constitucional liberal.
Entre sus principales aportaciones figura la consideración del trabajo especializado y de la división del trabajo como bases del crecimiento económico. Smith también relacionó la expansión de los mercados con las infraestructuras, los transportes y la existencia de consumidores con poder adquisitivo. En materia fiscal, planteó que los impuestos fueran universales, proporcionales a la riqueza, conocidos, estables y ajustados a la financiación de los servicios públicos.
La vigencia de estas cuestiones explica que La riqueza de las naciones siga siendo un texto de referencia para economistas, historiadores, profesores, estudiantes y responsables políticos. Para los lectores de Las Palmas de Gran Canaria, el aniversario ofrece una aproximación a debates económicos que también afectan a las decisiones públicas y al funcionamiento de las sociedades actuales.
Información elaborada a partir de La Provincia.