La conversación cotidiana pierde 338 palabras habladas cada año
Un estudio cifra en 338 palabras anuales la pérdida media de conversación cotidiana y alerta de sus efectos sociales y culturales.
Un estudio de la Universidad de Missouri, publicado en la revista científica Perspectives on Psychological Science, concluye que las conversaciones cotidianas se han reducido de forma notable. Tras analizar las charlas circunstanciales de 2.000 personas entre 2005 y 2019, la investigación calcula que cada año dejamos de pronunciar una media de 338 palabras y hasta tres minutos de conversación diaria.
El trabajo relaciona esta tendencia con la automatización y el auge de las plataformas digitales. Los terminales de autopago, las pantallas de autoservicio, las aplicaciones de mapas y los mensajes instantáneos han sustituido muchas interacciones breves que antes se producían con empleados, vecinos, viajeros o amigos.
Salvador Pons, filólogo de la Universitat de València y coautor de El español coloquial en cifras, sostiene que la comunicación oral está cambiando “de forma cada vez más acelerada”. Según su análisis de conversaciones grabadas durante los últimos 30 años, el habla es ahora “más lenta, simple, fragmentada y dispersa”. También advierte de la pérdida de refranes, modismos y giros lingüísticos entre las generaciones más jóvenes.
El psicólogo clínico y profesor de la Universitat de Barcelona José Ramón Ubieto señala que la comunicación digital puede confundir conexión con vinculación. A su juicio, la conversación presencial incorpora responsabilidad, empatía y emociones que se pierden cuando dejamos de hablarnos cara a cara. El estudio apunta especialmente a los menores de 25 años, entre quienes se observa una mayor reducción de la comunicación oral.
La lingüista Estrella Montolío advierte de que las charlas triviales también crean vínculos sociales y que su pérdida puede favorecer una sociedad más aislada, solitaria y polarizada. La experta considera que la tendencia es reversible y recomienda guardar el teléfono durante las conversaciones. El fenómeno afecta también a la vida cotidiana de los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria, donde muchas interacciones habituales en comercios, espacios públicos y desplazamientos comparten esta transformación general.
Información elaborada a partir de La Provincia.