La IA en la literatura: polémicas por premios y detectores de texto generado
Premios literarios y detectores de IA: casos de exclusión de novelas y autores por sospechas de uso de inteligencia artificial en su escritura.
La inteligencia artificial está generando un debate creciente en el mundo literario, donde varias obras y autores han sido excluidos de ediciones, premios o recompensas por sospechas de haber utilizado estas herramientas, incluso cuando las normas de los certámenes las prohibían. Uno de los casos más destacados es el de la novela «Era eso o morir» (Francia, 2026), de la que se han vendido unos 35.000 ejemplares y cuyo autor, Thélyson Orélien, de 38 años y emigrante de Haití a Canadá tras el terremoto de 2010, fue retirado por la Academia francesa de la lista de seleccionadas al Goncourt. La decisión se basó en denuncias y en el análisis del programa de detección Pangram, que señalaba que la obra podría haber sido generada en gran parte por IA. El autor lo niega tajantemente, sostiene que defiende su estilo oral caribeño y aporta pruebas de que no recurrió a la IA.
El caso tiene matices, ya que Orélien ha sufrido denuncias de plagio en sus artículos de opinión publicados entre 2012 y 2013, según información de Radio Canadá, y, por otra parte, ha obtenido recientemente el Premio Fnac de Novela. Surge así la cuestión de la fiabilidad de los detectores. Diversos estudios citados en el texto sitúan la precisión de Pangram por encima del 95 % y con muy pocos falsos positivos, aunque admiten que algún caso puede darse. El programa analiza textos e imágenes de origen humano, de IA o mixtos, en más de veinte idiomas.
Otros episodios recientes apuntan en la misma dirección. Las escritoras neozelandesas Elizabeth Smither y Stephanie Johnson fueron descalificadas de unos premios al comprobarse que las portadas de sus libros se habían confeccionado con IA, lo que infringía las condiciones del certamen, orientadas a proteger el trabajo de los ilustradores. Asimismo, el escritor peruano David Silva Rojas ha sido cuestionado por su libro «Donde el agua trabaja», con el que ganó en México el Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, cuyas normas prohíben el uso de IA. La editorial Almadía ha anulado los actos de presentación previstos en Europa y revisará la obra para una valoración definitiva, mientras Silva niega rotundamente haber usado IA y prepara documentación para demostrarlo.
El debate también incluye posturas distintas sobre la transparencia. La escritora Virginie Despentes sostiene que los autores no tienen por qué justificar el uso de la IA y que cada cual escriba como quiera, mientras otros consideran razonable que quienes la empleen lo revelen para que los lectores decidan libremente si quieren leer la obra.
Más allá de la literatura, el texto subraya la sensación de un avance acelerado de la IA, que, según se advierte, podría causar daños irreparables si no se regula. En este contexto, la Unión Europea impulsa una Ley de Inteligencia Artificial y los científicos reclaman mecanismos que garanticen su seguridad.
Aunque la noticia procede de un ámbito provincial y no contiene referencias específicas a Las Palmas de Gran Canaria, el asunto interesa a los lectores de la capital como parte del debate general sobre el uso de la IA en la cultura, los concursos y la regulación tecnológica.
Información elaborada a partir de La Provincia.