La seguridad sanitaria en el deporte canario tras la muerte de Jesús de Miguel
La muerte de Jesús de Miguel reabre el debate sobre la seguridad sanitaria en el deporte canario: normativa, desfibriladores y formación de árbitros en RCP.
La muerte del delantero del Club Deportivo Tenerife, Jesús de Miguel, tras sufrir un lance durante un partido en el Heliodoro Rodríguez López, ha reabierto el debate sobre si las instalaciones y los protocolos deportivos están preparados para atender paradas cardiorrespiratorias y otras emergencias. La Real Federación Española de Fútbol aplazó la jornada de Copa del Rey y Copa de la Reina prevista para los días tres y cuatro de noviembre como señal de luto.
El reportaje repasa la normativa vigente. En Copa del Rey y en las categorías profesionales y no profesionales superiores, los clubes deben contar con un médico colegiado en plantilla, presente en partidos y entrenamientos, y todas las instalaciones de competición han de disponer de una dependencia de clínica de urgencia atendida por un facultativo. En el fútbol profesional es obligatoria además una ambulancia de soporte vital avanzado. En Canarias, el Decreto 157/2015 exige un desfibrilador en instalaciones deportivas públicas de poblaciones de más de 50.000 habitantes con una afluencia media diaria superior a 1.000 usuarios, y recomienda contar con uno en centros con más de 500 personas al día.
El texto describe también los protocolos ante conmociones cerebrales, con el protocolo Focus de la FIFA, y los mecanismos acordados en 2024 por La Liga, la Oficina Nacional de Deportes, la RFEF y la Asociación Española de Médicos de Equipos de Fútbol, que incluyen la figura del enlace de terreno de juego y los médicos de grada.
La principal preocupación se concentra en el fútbol no profesional, donde no existe un protocolo unificado de presencia continua de emergencias. Según la Federación Interinsular de Fútbol de Tenerife, cada semana se disputan entre 700 y 800 partidos y no hay suficientes ambulancias disponibles. La federación señala que el 95% de los recintos de la isla son municipales, por lo que corresponde a los ayuntamientos decidir medidas como la instalación de desfibriladores.
Para suplir la falta de personal médico, en Tenerife se ha formado en reanimación cardiopulmonar a árbitros, que portan un distintivo RCP en la manga. El Instituto Canario de Arbitraje Deportivo imparte cursos similares, y María Sosa, su coordinadora, sostiene que dotar al colegiado de nociones básicas de RCP «permite ganar segundos decisivos» hasta la llegada de los servicios sanitarios. Este año se han impartido seis cursos del ICAD y se han programado otros seis, además de diez cursos gratuitos homologados en colaboración con la Escuela de Servicios Sanitarios y Sociales de Canarias para fútbol, baloncesto y balonmano.
Información elaborada a partir de La Provincia.