Las pardelas cenicientas rescatadas en el norte de Gran Canaria se sueltan en Las Coloradas
Voluntarios sueltan en el mirador de Las Coloradas una veintena de pardelas cenicientas rescatadas en el norte de Gran Canaria y alertan de la contaminación lum
Una veintena de pardelas cenicientas, rescatadas en la costa norte de Gran Canaria, fueron liberadas este lunes desde el mirador de Las Coloradas, en el barrio del mismo nombre de Las Palmas de Gran Canaria, en una suelta abierta al público por la asociación Naturaleza al Rescate. Según explica su voluntaria Lidia Quintana, las aves rescatadas son pollos que salieron por primera vez al mar la noche del domingo, después de que sus padres las abandonaran en el nido hace unas dos semanas.
Quintana detalla que muchos de estos pollos, atraídos por la luz artificial, se desorientan al volar hacia el mar, caen a tierra y no logran volver a levantar el vuelo, lo que los expone al hambre, la sed y a los depredadores. Por ello, la voluntaria insiste en que el principal factor de riesgo es la contaminación lumínica, y pide reducir o apagar la iluminación cercana a la costa entre octubre y noviembre.
Las aves se recogen gracias a avisos ciudadanos al 112 y a la búsqueda activa de los voluntarios en zonas como Agaete o Arucas. Si alguna ave presenta problemas, se traslada al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Cabildo de Gran Canaria, en Tafira Alta. Quintana recomienda a quien encuentre una pardela en el suelo que llame al 112, la meta en una caja sin darle comida ni agua y espere a los voluntarios.
Para Las Palmas de Gran Canaria, la suelta tiene un interés directo, ya que el mirador de Las Coloradas es el escenario elegido por ser una zona alta desde la que las aves pueden emprender el vuelo con más facilidad. Quintana señala que algunas administraciones y empresas, como Puertos Canarios y Fred Olsen, han colaborado reduciendo la iluminación, aunque considera que todavía es insuficiente.
La voluntaria advierte de que la población de pardelas en la isla ha disminuido, en parte por la contaminación lumínica, la construcción en la costa, la sobrepesca y los plásticos en el mar. Aunque la especie no está en peligro de extinción, sí es vulnerable y, en palabras de Quintana, va camino de ello. La asociación realiza un seguimiento científico de los nidos con autorización del Cabildo.
Información elaborada a partir de La Provincia.