Andrea Vidal impulsa desde el mar la presencia femenina en la eólica marina
La ingeniera compostelana Andrea Vidal dirige equipos de eólica marina en Alemania y reivindica más mujeres y talento gallego en el sector.
Andrea Vidal Rivera, ingeniera natural de Santiago y graduada en Ingeniería de la Energía por la Universidade de Vigo, dirige equipos de instalación de parques eólicos marinos a bordo de buques especializados. Desde 2022 trabaja para DEME, líder mundial en energía marina, y actualmente participa en un proyecto en aguas alemanas, a unos 85 kilómetros de la costa.
Vidal suele ser la única mujer embarcada en los buques jack-up, donde los equipos trabajan durante semanas sin pisar tierra y en turnos de 12 horas. En el barco Sea Installer dirige el grupo de noche, formado por unas 30 personas, mientras otro equipo de una treintena trabaja durante el día. La embarcación puede alojar hasta 90 personas, aunque la ingeniera también ha trabajado en buques con capacidad para 200.
Su labor consiste ahora en instalar las piezas de transición sobre las que se asientan las turbinas de un parque con más de 100 localizaciones. La profesional asegura que uno de los principales atractivos del trabajo es la necesidad de tomar decisiones ante problemas relacionados con el tiempo, el factor humano, el barco o la grúa.
La ingeniera compostelana se proclamó este año ganadora del primer concurso de fotografía organizado por la escuela de Minas y Energía de la UVigo, Mulle.RME, con una imagen tomada en lo alto de una turbina. El certamen buscaba visibilizar a las profesionales técnicas y animar a más mujeres a incorporarse a este ámbito.
Tras estudiar inicialmente Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en la Universidade da Coruña, Vidal cambió de rumbo y terminó Ingeniería de la Energía en Vigo, donde fue la segunda de su promoción. Durante un Erasmus en Rumanía descubrió la eólica marina en Dinamarca y posteriormente cursó un máster internacional en Energías Renovables Marinas en Madrid.
Ha trabajado en proyectos en Alemania, Taiwán, Estados Unidos y Francia. Aunque esperaba regresar a Galicia para participar en el desarrollo inicial de este sector, considera que la eólica marina avanza despacio en España. Las piezas que ayudó a montar en Estados Unidos se fabricaron en Galicia y Asturias, y defiende que los beneficios de esta actividad repercutan también en la población.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.