La Reial Senyera recorre València entre civismo y momentos de tensión
La Reial Senyera recorre València este 9 d’Octubre entre muestras de civismo, tensión ultra y la suspensión de la mascletà.
La tradicional procesión de la Reial Senyera ha recorrido este 9 d’Octubre el centro de València en un ambiente general de civismo, aunque marcado por momentos de tensión protagonizados por grupos radicales y de extrema derecha. La comitiva ha compartido el entorno de la plaza del Ayuntamiento con el campamento por la vivienda digna, cuyos responsables apartaron las tiendas y suspendieron sus actos para facilitar el recorrido.
Antes de comenzar la procesión, miembros del grupo España 2000 increparon a los acampados con proclamas como «viva Franco» y «viviendas locales para los nacionales». Los manifestantes respondieron con el lema «ni gent sense cases, ni cases sense gent». La plaza y la zona del campamento quedaron protegidas por un cordón de furgones antidisturbios, dentro de un dispositivo de seguridad de 1.700 efectivos.
La mascletà prevista en la plaza del Ayuntamiento fue suspendida tras las negociaciones entre el consistorio y la Delegación del Gobierno, con el objetivo de garantizar el derecho de los manifestantes. La alcaldesa, Mª José Catalá, defendió el diálogo y afirmó que se habían producido «renuncias» para que la jornada transcurriera con «concordia y unión».
La Senyera fue portada por José Gosálbez, portavoz de Vox en el Ayuntamiento de València, y estuvo precedida por la espada atribuida a Jaume I, portada por el interventor general Ramón Brull. La pieza, considerada una reliquia, no salía en procesión desde hacía medio siglo y se convirtió en una de las protagonistas del desfile, que conmemoró también los 750 años de la muerte del rey conquistador.
La comitiva, encabezada por la alcaldesa y el president Juanfran Pérez Llorca, salió a las 12.15 horas desde la plaza del Ayuntamiento y pasó por San Vicente, la plaza de la Reina, la Catedral, la calle de la Paz y la plaza Alfons el Magnànim, donde se celebró la ofrenda floral a Jaume I. En varios puntos se escucharon insultos, abucheos y proclamas blaveras dirigidas especialmente a representantes de la izquierda.
La entrada en la Catedral se retrasó unos minutos porque el portador de la Senyera, cuyo peso es de 18 kilos, tuvo que detenerse por el calor y problemas con los guantes. Tras el Te Deum y la ofrenda floral, la procesión terminó en la plaza del Ayuntamiento sin la mascletà final. El año pasado el acto tuvo que suspenderse por la alerta naranja por lluvias.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.