Andalucía comparte con Polonia y Rumanía su modelo de inclusión sociolaboral
Andalucía comparte con Polonia y Rumanía su experiencia en inclusión sociolaboral, con la participación de Sevilla y Dos Hermanas.
La Junta de Andalucía ha impulsado un seminario con personal técnico de Varsovia (Polonia) y Arad (Rumanía) para intercambiar experiencias sobre la inclusión social y laboral de personas refugiadas ucranianas. El encuentro, celebrado de forma presencial y online, se enmarca en el proyecto europeo Ecsili.
La iniciativa ha permitido trasladar a ambos territorios la metodología de la Estrategia Regional Andaluza para la Cohesión e Inclusión Social (Eracis), así como conocer los avances logrados durante su adaptación. Según la Junta, hasta 90 personas en Varsovia y 50 en Arad han completado itinerarios sociolaborales personalizados que han culminado en un empleo.
Durante el seminario se han presentado experiencias desarrolladas en distintos municipios andaluces. El Ayuntamiento de Dos Hermanas ha explicado su modelo para conectar los recursos existentes en el territorio y evaluar los avances de los procesos de inclusión.
También se han compartido los trabajos de la Eracis+ de Jerez de la Frontera, el modelo de gestión de casos del Ayuntamiento de Linares y el pilotaje de la Fundación Don Bosco junto al programa Incorpora de la Fundación La Caixa.
El Ayuntamiento de Sevilla ha puesto en valor la experiencia del Polígono Sur y su Red de Empleo como estrategia unificada. Además, ha planteado nuevos retos relacionados con la colaboración con empresas y la creación de espacios de cooperación sectorial.
El proyecto, financiado por la Unión Europea a través del Fondo Social Europeo Plus, busca trasladar a otros territorios europeos los aprendizajes andaluces en inclusión sociolaboral. La metodología apuesta por coordinar a administraciones, servicios públicos y entidades sociales para ofrecer respuestas adaptadas en ámbitos como el empleo, la vivienda y la salud.
Los socios también han destacado que la aplicación de este modelo en Polonia ha contribuido a mejorar la percepción de la población local hacia las personas refugiadas ucranianas.