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El Sacamantecas, el primer asesino en serie documentado de España, vuelve al cine con Antonio de la Torre

Juan Díaz de Garayo, El Sacamantecas, es el primer asesino en serie documentado de España. Su historia llega al cine con Antonio de la Torre.

Redacción automática · Sevilla 2 min de lectura

Juan Díaz de Garayo, conocido como El Zurrumbón y recordado como El Sacamantecas, es considerado el primer asesino en serie documentado de España. Sus crímenes se cometieron en los caminos y descampados de los alrededores de Vitoria entre 1870 y 1879, casi dos décadas antes que los de Jack el Destripador en Londres. El estreno en cines de la película Sacamantecas, dirigida por David Pérez Sañudo y protagonizada por Antonio de la Torre, ha devuelto el interés por este caso.

Garayo nació en 1821 en Eguílaz, un pueblo de Álava. Era un campesino analfabeto, robusto y de trato tosco. Se casó en cuatro ocasiones y enviudó de tres de sus esposas, en circunstancias que levantaron sospechas entre quienes lo conocían, aunque nunca se investigaron a fondo. Según los registros del proceso, hacia 1870 una violencia sexual incontrolable lo empujó a una espiral criminal que duró casi diez años.

Las primeras víctimas fueron prostitutas de las afueras de Vitoria, a las que estranguló y abandonó en el campo. El punto de inflexión llegó en 1872, cuando mató a una criada de 13 años y, ocho días después, cometió el crimen más atroz de la serie. En total se le atribuyen al menos seis asesinatos confirmados y varios intentos frustrados, aunque las cifras son cautelosas porque muchos expedientes de la época eran incompletos.

Los cuerpos mutilados alimentaron la creencia popular de que el asesino buscaba la grasa de sus víctimas para elaborar remedios, una superstición de raíces europeas que dio origen al apodo de El Sacamantecas. Durante años, el terror condicionó la vida rural alavesa: muchas mujeres evitaban caminar solas al atardecer y los desplazamientos por los caminos se redujeron notablemente.

Garayo fue detenido a finales de septiembre de 1879, tras los crímenes de ese mes. Ya en prisión aprendió a leer y escribir, y llegó a relatar a curiosos y periodistas, a cambio de tabaco, cómo había cometido los asesinatos. El 11 de mayo de 1881 fue ejecutado en público mediante garrote vil en Vitoria, método habitual en España en el siglo XIX. Después, su cerebro fue examinado por médicos de la época, entre ellos el psiquiatra José María Esquerdo, en busca de una explicación anatómica que hoy carece de validez científica.

Aunque la noticia es de ámbito alavés, su interés para Sevilla está en el auge del cine de crónica negra y en la recuperación de la memoria de las víctimas, a menudo olvidadas frente al protagonismo del verdugo.

Información elaborada a partir de Diario de Sevilla.

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