La Guerra Civil se debate en Sevilla entre literatura, memoria y represión
Letras en Sevilla debate la Guerra Civil con Trapiello, Del Molino, Casanova y Bolaños, con Chaves Nogales como referencia sevillana.
La XI edición de Letras en Sevilla cerró su programación en la Fundación Cajasol con un debate sobre la Guerra Civil y sus consecuencias, en el que participaron los escritores Andrés Trapiello y Sergio del Molino, el historiador Julián Casanova y el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.
La presencia de Sevilla estuvo especialmente ligada a la reivindicación del periodista sevillano Manuel Chaves Nogales. Trapiello destacó el valor de A sangre y fuego porque, a su juicio, ofrece una visión del conflicto que no coincidía con la de ninguno de los dos bandos. “No era equidistante, tenía una visión del conjunto bastante completa”, afirmó.
Durante el coloquio sobre literatura y Guerra Civil, Trapiello sostuvo que España “se permitió el lujo de prescindir de la mitad de la literatura” y resumió su posición con una frase: “Todos perdimos”. También defendió separar las obras de las etiquetas políticas y señaló que “se hicieron franquistas a autores que no lo fueron”.
Sergio del Molino aseguró que la literatura seguirá regresando al conflicto porque continúa interpelando a la sociedad española. En su opinión, este ámbito es donde más se ha avanzado hacia una comprensión global de la Guerra Civil y permite “ver el cuadro completo”.
El historiador Julián Casanova centró su intervención en la construcción del régimen franquista, la ocupación simbólica del espacio público y la represión de posguerra. Recordó las ejecuciones, las prisiones, los campos de concentración, los trabajos forzados y los mecanismos administrativos utilizados contra quienes habían quedado en el bando derrotado.
Félix Bolaños abordó las políticas de memoria y recordó su participación, como secretario general de la Presidencia, en la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos. Defendió que una democracia consolidada no puede mantener un lugar de homenaje a un dictador y afirmó que la democracia española “no homenajea a dictadores, no homenajea a asesinos y no homenajea a criminales”.
Información elaborada a partir de Diario de Sevilla.