La salud mental empeora entre los adolescentes, según un estudio coordinado desde Sevilla
Un estudio de la Universidad de Sevilla alerta del deterioro de la salud mental adolescente y reclama más recursos de atención.
Dos de cada diez adolescentes reconocen haber sufrido un problema de salud mental durante el último año, según una investigación de la Universidad de Sevilla que ha dado lugar al Barómetro de Opinión de la Infancia y la Adolescencia 2024-2026 de UNICEF España. El estudio ha contado con una muestra de 14.000 estudiantes de Secundaria.
Entre quienes atravesaron algún problema, el 39,6% no se lo comunicó a nadie de su entorno cercano y el 53% no pidió ningún tipo de ayuda. El informe también constata un descenso del bienestar percibido: la puntuación media ha bajado de 3,75, mantenida durante más de una década, a 3,47 sobre cinco.
Las chicas son las más afectadas por la pérdida de salud emocional, especialmente desde 2018, cuando su retroceso ha sido casi el triple que el de los chicos. También influye la situación económica: el bienestar alcanza los 3,26 puntos entre los alumnos de hogares con menos recursos, frente a los 3,49 de las rentas medias y los 3,54 de las altas.
El estudio coordinado desde Sevilla refleja además dificultades crecientes para concentrarse y disponer de tiempo libre. El porcentaje de estudiantes que dice poder prestar atención en clase ha caído del 55% al 40,1%, mientras que quienes consideran que tienen suficiente tiempo para sí mismos han pasado del 52,9% al 36,7%. La tristeza frecuente ha subido del 11,9% al 19,5% y la soledad, del 7% al 13,6%.
El 29,7% de los jóvenes mantiene prejuicios hacia las enfermedades mentales o quiere mantener distancia social con quienes las padecen. El estigma es mayor entre los chicos, con un 37,6%, que entre las chicas, con un 21,2%. Solo el 51,8% de quienes tienen prejuicios acudiría a un psicólogo, frente al 69% de quienes no presentan ese estigma.
UNICEF y la Universidad de Sevilla reclaman a las administraciones más recursos, tiempo y formación para los coordinadores de bienestar de los centros, así como reducir las listas de espera de la sanidad pública y crear una red integrada de atención primaria, servicios sociales y salud mental que no dependa del código postal o de la capacidad económica.
Información elaborada a partir de ABC Sevilla.