Los forenses sostienen que Ana Buza se arrojó del coche en un suicidio impulsivo
Los forenses del IML sostienen ante la Audiencia de Sevilla que Ana Buza murió tras arrojarse del coche en marcha en 2019.
Dos peritos del Instituto de Medicina Legal (IML) han defendido este jueves ante la Audiencia de Sevilla que Ana Buza murió tras arrojarse del coche en marcha la madrugada del 7 de septiembre de 2019. Según su conclusión, el vehículo circulaba a unos 117 kilómetros por hora por el vial de acceso desde la A-4 a Carmona, donde residía la familia de la joven.
Los especialistas han calificado el fallecimiento de «suicidio impulsivo no premeditado en una situación de estrés». Han explicado que el diario personal de Ana Buza contenía referencias a pensamientos suicidas, a un estado depresivo y a un ataque de ansiedad ocurrido tres días antes de su muerte, además de anotaciones sobre una discusión de pareja.
Los forenses han considerado que las lesiones por abrasión, fricción e impacto que presentaba el cadáver son compatibles con una caída desde el vehículo, el impacto contra la barrera protectora y un posterior arrastre por el asfalto. La caída le provocó, entre otras lesiones, una fractura en la muñeca y un latigazo craneocervical que le causó la muerte.
Durante una tensa sesión, los peritos del IML han descartado la tesis de la familia, que acusa al novio de atropellar deliberadamente a la joven en el marco de una relación tóxica. También han rechazado que saliera despedida del coche y cayera sobre la barrera, al entender que esas hipótesis habrían causado lesiones que no presentaba el cuerpo.
La Fiscalía descarta el homicidio intencionado y aprecia un homicidio imprudente por la conducción negligente a 117 kilómetros por hora en un vial de deceleración. El acusado sostiene que intentó impedir que Ana Buza se arrojara del vehículo. Los peritos de la familia, por su parte, mantienen que el coche tuvo que aproximarse intencionadamente a la barrera para atropellarla.
Información elaborada a partir de ABC Sevilla.