Los vecinos del Cerezo protestan de nuevo por la inseguridad en el barrio
Los vecinos de El Cerezo vuelven a protestar en Sevilla por los robos, los gorrillas, el ruido, la suciedad y la inseguridad.
Los vecinos de El Cerezo, en el distrito Macarena de Sevilla, han vuelto a salir a la calle ocho meses después de las patrullas urbanas organizadas contra los gorrillas. Denuncian que persisten la inseguridad, los robos, el incivismo, el ruido y la falta de limpieza, y aseguran que el barrio ha regresado a la situación anterior tras el refuerzo policial y de servicios de los primeros días.
Los residentes señalan también la presencia de personas sin hogar en calles y jardines, el consumo de drogas, el alcohol en la vía pública y la venta de bebidas fuera del horario permitido. Según relatan, los parques infantiles y zonas de juegos son ocupados por toxicómanos e indigentes, mientras que las peleas y el ruido nocturno dificultan el descanso.
El barrio, uno de los de Sevilla con mayor población inmigrante, vive además episodios de tensión entre distintos grupos. El texto recuerda que algunas peleas entre personas latinas y magrebíes han terminado con heridos graves y que en mayo de 2023 fue asesinado un ciudadano marroquí que pernoctaba en un coche abandonado, tras una discusión relacionada con el menudeo de droga.
La indignación volvió a crecer a principios de octubre, cuando varios vecinos retuvieron a un hombre acusado de intentar robar un teléfono móvil a una joven, a la que presuntamente golpeó y agarró del cuello. Uno de los residentes resultó con tres dedos rotos. El sospechoso fue detenido y quedó en libertad tras pasar a disposición judicial, lo que provocó nuevas protestas y cortes de tráfico no autorizados en las avenidas de San Lázaro y Sánchez Pizjuán.
Este sábado, los vecinos celebraron otra concentración en el aparcamiento de la calle Doctor Jaime Marco, donde días antes un hombre había sido apuñalado en el abdomen. El movimiento vecinal difunde sus convocatorias e incidentes en redes sociales como Instagram, después de que en marzo las patrullas urbanas llegaran a reunir a más de un centenar de personas algunas noches.
“Estamos hartos, el barrio está lleno de yonquis, gorrillas, gente bebiendo hasta las tantas por todas partes, lo que provoca peleas y también hay muchos robos”, afirma uno de los vecinos. Asegura que, tras las promesas del Ayuntamiento y el despliegue del GAR de la Policía Local de Sevilla, la situación ha vuelto a ser la misma.
Información elaborada a partir de Diario de Sevilla.