Primo de Rivera pone la Exposición Iberoamericana bajo el mando de Cruz Conde
Primo de Rivera entregó a José Cruz Conde el control de la Exposición Iberoamericana de Sevilla para acelerar sus obras y apertura.
La intervención del general Miguel Primo de Rivera resultó decisiva para desbloquear la organización de la Exposición Iberoamericana de Sevilla. A finales de 1925, el conde de Colombí dejó el cargo y fue sustituido por José Cruz Conde, que asumió plenos poderes para impulsar un certamen cuya apertura, prevista inicialmente para 1926, ya se había retrasado a 1927.
La muestra acumulaba importantes problemas: la Plaza de América estaba construida, pero seguían las obras del Gran Hotel y la Plaza de España, faltaban noticias de varios países participantes y el comité ejecutivo sufría una grave falta de financiación. La renuncia de Colombí permitió al Gobierno de Madrid tomar el control de una organización condicionada por los intereses de las élites sevillanas y las críticas de la prensa.
La dictadura de Primo de Rivera veía en la exposición sevillana una oportunidad para reforzar el acercamiento de España a las repúblicas americanas y proyectar una imagen de eficacia administrativa. En marzo de 1926, Cruz Conde concentró en sus manos todos los poderes del comité ejecutivo, mientras el Ayuntamiento quedaba relegado a un papel secundario.
El respaldo del dictador a Cruz Conde quedó patente en junio de 1927, cuando un enfrentamiento con el Ayuntamiento terminó con la salida del alcalde y de su permanente municipal. El objetivo prioritario era completar las obras y abrir la exposición, aunque en 1928 todavía no se habían iniciado varios pabellones internacionales y regionales.
Durante ese periodo se terminaron el Gran Hotel y la Plaza de España, se construyeron el pabellón de Sevilla, el Stadium y el parque de atracciones, y se desarrollaron el Plan de Obras Conexas y la barriada de Heliópolis. Primo de Rivera visitó las obras el 9 de febrero de 1928, incluida la Plaza de España, cuya grandiosidad elogió según la crónica publicada al día siguiente.
Cruz Conde dejó de ser comisario regio por un Real Decreto del 21 de octubre de 1928 y pasó a ser director del certamen. En noviembre, los miembros de la Comisión Permanente pusieron sus cargos a disposición, aunque sus dimisiones no fueron aceptadas. La exposición estaba ya cerca de completar su preparación.
Información elaborada a partir de ABC Sevilla.