Rodrigo Cuevas convierte el Cartuja Center en un cabaré rural de folclore y humor
Rodrigo Cuevas llenó el Cartuja Center de Sevilla con un espectáculo que mezcla folclore, electrónica, cabaré, humor y defensa de la libertad.
Rodrigo Cuevas presentó anoche en el Cartuja Center de Sevilla Manual de belleza, el espectáculo que cierra la trilogía iniciada con Manual de cortejo y continuada con Manual de romería. Ante un recinto completamente lleno, el artista asturiano combinó tonadas, romances tradicionales, electrónica, cabaré y humor en un montaje de gran formato que mantuvo el folclore en el centro.
La propuesta se desarrolló en La Panoya Dorada, un cabaré rural presidido por mazorcas de maíz. Cuevas estuvo acompañado por Las Pluscuanperfectas —Mapi Quintana, Tino Cuesta, Rubén Bada y Juanjo Díaz— y por el cuarteto de baile Las Perfectas, integrado por Pablo Dávila, Paula Fernández, Blanca de Cossío y Máximo Ramírez. Música, danza, instrumentos tradicionales y sintetizadores formaron un mismo lenguaje escénico.
El espectáculo, dividido en cuatro bloques, abordó la belleza como fuente de placer, pero también como posible tiranía. El repertorio incluyó Un Mundo Feliz, BLZA, La hermana cautiva, Asturcón, Allá arribita, Valse, Xardineru, El pañuelín y Sácame a bailar. Las transiciones se plantearon como falsos anuncios, mensajes telefónicos y parodias sobre una sociedad que ofrece remedios para todo.
Cuevas también convirtió el escenario en una taberna improvisada, repartió sidra entre espectadores de las primeras filas y jugó con el público a través de dobles sentidos, conversaciones sobre el amor y referencias a la jardinería. En uno de los momentos centrales defendió la importancia de “hacer el mamarracho” como una forma de libertad y de respeto a quienes abrieron camino antes.
En ese contexto recordó a Rambal, asesinado en Gijón en 1976, y reivindicó la necesidad de escribir canciones y poesías a las personas que contribuyeron a ampliar esos espacios de libertad. El tercer bloque recuperó el espíritu de las romerías y animó al público a valorar las fiestas de sus propios pueblos frente a la popularidad de festivales como Coachella. La actuación en Sevilla confirmó la capacidad de Cuevas para unir tradición, irreverencia y espectáculo sin que ninguna de esas piezas pareciera ajena a las demás.
Información elaborada a partir de Diario de Sevilla.