Los detectives de Tarragona, desbordados por el aumento de fraudes en las bajas laborales
Las agencias de detectives de Tarragona reciben cada vez más encargos por fraude en bajas laborales, que ya suponen hasta el 80% o más de su trabajo.
Los detectives privados que operan en Tarragona han visto crecer de forma notable sus encargos durante el último año, en un contexto de récord de bajas laborales en el que las empresas buscan desenmascarar prácticas indebidas. Según el reportaje, la vigilancia de las bajas médicas ocupa ya entre el 80% y la totalidad de los servicios que asumen algunas agencias.
Berto Burcet, detective, criminólogo y director de A-Pro, una empresa nacida en Tarragona pero ubicada ahora en el barrio barcelonés de Pedralbes, explica que prácticamente se dedican en exclusiva a bajas y que ya rechazan el resto de tipos de caso. Desde Umbra Detectives, en Tarragona, se constata un «incremento muy grande de casos vinculados a lo laboral», relacionados con fraude o abandono del puesto de trabajo, ligados al aumento del absentismo.
Paco Marco, director de la agencia Método 3, explica que los encargos llegan cuando una empresa o una mutua tiene una sospecha fundada, algo que la ley exige acreditar mediante un interés legítimo, y que esta condición se verifica antes de aceptar el caso. Burcet señala que solo una pequeña cantidad de bajas son legítimas, porque «la gran mayoría no, porque el fraude es real». Desde 2023, además, las empresas dejaron de recibir de los trabajadores los partes médicos con el diagnóstico por motivos de protección de datos, lo que según los investigadores suele ser el punto de partida de muchas sospechas.
Marco enumera indicadores habituales, como incapacidades que coinciden sistemáticamente con puentes o vacaciones denegadas, bajas posteriores a un conflicto laboral o a la comunicación de un despido, o incompatibilidades entre lo que el trabajador publica en redes sociales y lo que alega. Los detectives insisten en que no investigan la enfermedad de nadie, sino la compatibilidad entre lo que la persona dice que no puede hacer y lo que realmente hace, y que todo queda recogido en un informe ratificable ante los tribunales con soporte videográfico.
Alejandro Álvarez, de Indaga O'Callaghan Detectives Privados, con oficina en Tarragona, resume la situación: «Estamos desbordados. Ocho de cada diez encargos son laborales». Según indica, las empresas que contratan estos servicios van desde las grandes compañías hasta las pymes, y en estas últimas ha notado un aumento en los últimos tiempos.
Información elaborada a partir de Diari de Tarragona.