Reus inaugura la Casa de Palestina, la segunda de España tras la de Zaragoza
Reus estrena la Casa de Palestina, segundo centro de este tipo en España, con 500 palestinos residentes en el Camp de Tarragona.
Reus ha estrenado este sábado por la mañana la Casa de Palestina del Camp de Tarragona, la segunda de todo el Estado español después de la de Zaragoza. La iniciativa pretende reforzar los vínculos entre la cultura y las raíces de la comunidad palestina con la sociedad catalana, creando un punto de encuentro, especialmente para los niños y las familias refugiadas, y acoger actividades de arte, música, cine y cultura. El espacio se ubica en la calle Frederic Soler, en el barrio Niloga de Reus. La inauguración se combinó con un refrigerio de productos típicos palestinos y una demostración del thobe, el vestido tradicional de la zona, que destaca por sus bordados de colores.
«La idea es que sea un espacio de encuentro entre la cultura catalana y la cultura palestina», explica la presidenta de la entidad, Amina Shoman. La Casa también quiere facilitar el aprendizaje del catalán a las familias recién llegadas y establecer colaboraciones con otras asociaciones. La comunidad calcula que unas 500 personas de origen palestino viven en el Camp de Tarragona.
La apertura del espacio no puede desvincularse de la continuidad del conflicto en los territorios palestinos, pese al alto el fuego decretado en Oriente Próximo. Shoman asegura que la comunidad mantiene la movilización mediante manifestaciones, concentraciones y charlas. «Es un alto el fuego falso. Quizás los bombardeos no son tan numerosos, pero cada día hay bombardeos y cada día hay muertos», denuncia.
La presidenta también alerta de la expansión de los asentamientos y de los ataques de colonos en Cisjordania, donde, según afirma, se están apropiando de tierras, olivos y recursos hídricos. Explica además que la situación se vive con angustia desde la distancia, especialmente por las dificultades que sufren los familiares que siguen en Palestina. Asimismo, asegura que las trabas burocráticas y las dificultades para obtener visados complican la llegada de nuevos palestinos al territorio.
El acto contó con la presencia del embajador palestino, Fadi Elhusseini, que denunció que la violencia continúa en Gaza pese al alto el fuego. Según las cifras de la ONU, desde el anuncio de la tregua, en octubre del año pasado, han muerto 1.500 personas y más de 5.000 han resultado heridas.
El diplomático también criticó las restricciones a la entrada de ayuda humanitaria. Según explicó, el plan de paz preveía la llegada de 600 camiones diarios, pero solo entrarían un centenar. En Cisjordania denunció el aumento de la violencia de los colonos, las confiscaciones de tierras y la expansión de los asentamientos. Pese a todo, el embajador reivindicó que la esperanza sigue viva y agradeció las muestras de solidaridad internacional. «Las voces que escuchamos aquí, en España, y en otros lugares del mundo son la fuerza que alimenta nuestra esperanza y nuestra determinación de seguir la lucha hasta conseguir la libertad», afirmó.
Información elaborada a partir de Diari de Tarragona.